Diario de León
Publicado por
Gumersindo García Cabeza. león
León

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Mi adiós entrañable para el amigo Martín

Querido Martín (Carta te escribo): Me alegraré que al recibo de ésta, te encuentres descansando en paz en compañía de tu tío Augusto, ahí en las alturas que bien supisteis ganar los dos. Nosotros bien y como sabes, aguantando a los corruptos, que van en aumento. Un abrazo de mi parte agradeciéndole aquellas sabias y sabrosas lecciones de historia, que compartió conmigo tantas veces.

Sabes, le gustaba la enseñanza de este género que dominaba y, en particular de Astorga y su comarca. No puedo olvidar los matinales paseos después que dejara Fátima, recogiendo nuestros apartados de Correos y tomáramos nuestro café diario. Mi querido profesor al que tanto le debo.

Él fue el que me animó a «entrar» en ese mundo literario de viajar, en mis «excursiones por La Cepeda» y difundir lo que él me enseñó.

Nunca mejor que hoy para agradeceros los regueros de tinta destinados a promocionar la comarca, y sacar a la luz en todo lo que venía siendo olvidada. Padres los dos por supuesto, del Centro de Estudios Astorganos Marcelo Macías que sigue en progreso, editando cada año más libros a sus socios y bibliotecas. Comprendí entonces vuestro cariño a la comarca. Incluso, me encargaste preparar un libro sobre la cultura cepedana y su dialecto que tuvo aceptación. Esto me dio mucha alegría, no por ser yo el elegido, sino por demostrar una vez más tu pasión por nuestra Cepeda.

Aquellos sabrosos artículos como cronista de la ciudad y las ingeniosas cartas del «Querido Hermano» que insertabas en el Diario de León; apelativo cariñoso con la destreza que te acompañó siempre. Por esto y tantas cosas, os echaremos de menos.

Quiero terminar y decirte que estamos orgullosos del homenaje a tu multitudinario «adiós» por el ayuntamiento, autoridades y todos el pueblo astorgano que con todos los honores finalizó en la ilustrísima Catedral. Todos sabían el cariño que le tenías ya desde muy pequeño. ¡Ah! Me olvidaba de lo más importante; presidiendo el acto se encontraba la Virgen del Castro de la que siempre fuiste fiel devoto. Gracias también a ella.

Y nada más por hoy. Me despido con un abrazo esperando encontrarnos no tardando mucho en la enternidad. Y, ¡hasta pronto pues, Martín! (ya sabes que te «llevo» diez años).

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