AQUÍ Y AHORA
Directores de escena
Los cómicos están muy vistos o no los quiere ver nadie, salvo algún acomodador que otro, pero no podemos cerrar el tinglado de la eterna farsa porque se siguen vendiendo entradas. El mayor banco de Norteamérica desaconseja el bono español porque no se fía un pelo de lo que nos traemos entre las manos vacías. Recela JP Morgan de lo que llama nuestro «nerviosismo», en duro contraste con la impavidez de Rajoy. También cuenta lo suyo la situación de Cataluña y la actitud de Podemos, que no sabremos si podrá, pero de momento ha podido dividir en dos partes a Izquierda Unida.
Los verdaderos directores de escena son los que ponen la pasta y pagan la luz, pero la operación Púnica ha agravado las cosas no solo entre nosotros, sino en toda Europa. El BCE prepara más medidas pero con los mismos sastres, al mando de Mario Draghi, que es el que pincha y corta mientras los mercados bajan la cotización del euro con respecto al inmortal dólar.
El que le ha echado valor ha sido Hollande, que ha dicho que renunciará a la reelección si no consigue disminuir el número de parados. En Francia ese trágico guarismo no excede el 10%.
¿Con qué porcentaje nos conformaríamos aquí? Sólo en Andalucía hay un millón de personas que vive, mejor dicho, que dura, en lo que llaman los economistas situación de «exclusión social severa», lo que traducido al román paladino, con el que el pueblo suele hablar a su vecino, no tienen dónde caerse ni vivos ni muertos. Cáritas sí tiene datos más precisos, pero basta para que se nos pongan los pelos de punta saber que la mitad de estos excluidos son niños. ¿Qué pueden hacer los directores de escena con estos actores desnutridos?, ¿qué papel se les puede dar? Si no contiene un bocata se lo tirarán a la cara.