Diario de León
Luis Urdiales
León

Creado:

Actualizado:

E stá la cosa tan canina que para calcular con qué ganas va a volver la gente a las urnas este año, en vez de encuestas se van a hacer porras. Una pizarra en el muro de las lamentaciones de un bar representa hoy la evaluación demoscópica más certera. Todo sea que el día concertado para el voto, el paisano leonés se levante decaído y diga, mira no tengo el cuerpo para jotas, y se quede en casa (si aún la tiene). Por dejadez, inapetencia, hastío. Los hijos sin trabajo, la familia sin expectativas, el vecindario vacío, los parientes emigrados. El hábitat del bienestar más cercano, retratado en un documental sobre usos y costumbres del mundo occidental. El evento no debería ni computarse como voto de castigo en contra de las tentaciones que tienen los profesionales del álgebra social para encuadrar ese porcentaje de población que vive al margen del extrarradio de la felicidad. Es la tendencia de los desheredados, de los que han perdido en los últimos años hasta las ganas de subsistir. Para saber lo que piensa el votante leonés es mejor dejar de lado esas fórmulas tan recurrentes en vísperas electorales y acudir al pronóstico directo; un euro por apuesta y por calcular mientras se apura el clarete gas cuántos concejales hacen falta para gestionar la ciudad a partir de mayo. Menos que hace cuatro años, se apuntará a analizar de inmediato alguno de los voceros del poder, temerosos de que se le vengan encima las ruinas del sistema político en liquidación que con tanta loa y tanta gratificación ha alimentado. La resta en las oportunidades, en los derechos, en la igualdad, en las opciones de empleo termina por repercutir ahora en el censo. Lo raro es que aumentara el número de almas masoquistas dispuestas a soportar el escarnio. No se libran del zarpazo ni las generaciones más jóvenes de las clases acomodadas que, aún cuando estaban a tiempo de girar hacia la esperanza, se alinearon con el sistema que ha mandado este territorio a las puertas del crematorio poblacional. Resulta insostenible ya el pacto de treinta monedas por el futuro de sus vástagos en una oficina a cinco minutos de su casa en el centro de la ciudad, que resultó una traición de magnitudes históricas, como la de Viriato, si se quiere. Ni los aburguesados dominantes y sometidos logran un mínimo de seguridad. Tras la porra, la próxima fórmula para vaticinar el resultado electoral será como en la lucha: ¿Hay quién vote?

tracking