La opinión del lector
Con vosotros
sueño el futuro
L a familia salesiana celebra estos días en León y en las 130 naciones que acogen su obra, el bicentenario de don Bosco. ¿Qué espera la Iglesia y el mundo hoy de los salesianos? Hay varios desafíos. Todos en la Iglesia somos llamados a estar en sintonía de cercanía a la gente, a las personas que dice el papa Francisco. Es importante la comunión, realizar una tarea realmente humanizadora y evangélica. Como ideal, señala el rector mayor, tienen los salesianos el desafío de que los jóvenes sigan encontrando en nosotros a esos amigos, hermanos, padres y educadores que soñó don Bosco.
Nuestro norte está siendo el que él marcó a sus hijos: los jóvenes más necesitados, los últimos, sin olvidar que el gran desafío de la Iglesia hoy en España y en Europa es la evangelización, los valores.
Los salesianos y su entorno han intentado siempre hacerlo según su característica más peculiar: desde la educación, la promoción humana. Nuestra tarea continúa siendo educar acercando a la fe, en total libertad. Nos quedaríamos a medio camino si a los jóvenes sólo les ofreciéramos formación humana, sin abrirles a la trascendencia. Estamos celebrando en este año de centenarios, el bicentenario de don Bosco, que no es propiedad de los salesianos. Es un patrimonio extenso de la Iglesia y de la Humanidad en el sentido de que su intuición educativa y pastoral hace que el estilo salesiano (el sistema preventivo, la opción preferencial por los pobres) es válido en todo el mundo.
Don Bosco despierta entusiasmo hoy tanto en España como en Argentina, Senegal o la India, por citar algunos ejemplos.
El bicentenario es algo para celebrar, pero no con fuegos de artificio, no puede ser para la autocomplacencia del mundo salesiano, Debemos afrontarlo desde la humildad, desde la sencillez. Los salesianos del siglo XXI nos sentimos en comunión con la Iglesia, queremos sumar ahí donde estemos y aportar lo que humildemente podamos. A los salesianos por su propio carisma se nos pide que aportemos lo que tenemos de más genuino. La respuesta salesiana procede sobre todo desde el campo educativo, por nuestra cercanía al mundo del trabajo, y a la formación profesional. La alusión del papa Francisco a esos 75 millones de paro juvenil en el mundo, es una realidad tremenda que a nosotros también nos afecta mucho.
La sociedad ha dado un vuelco no sólo en el mundo del trabajo por la crisis, sino que en los planteamientos pastorales y culturales diversos se antoja difícil integrar esa pluralidad de facetas humanas. La clave está en que cada cual debe responder incardinado donde está. Estamos ahora con el proyecto Europa para ver en qué medida podemos ayudar a revitalizar la, entre comillas, vieja Europa. América latina continúa siendo fascinante, el África católica está creciendo de manera muy hermosa para toda la Iglesia, también para la sociedad salesiana, y Asia, esa gran posibilidad lo es la India, Timor, Vietnam, Corea del Sur…Europa necesita más que nunca regresar a sus orígenes con la presencia del evangelio y de la Iglesia. No todo es economía para salir de la crisis. No podemos abandonar Europa para irnos a otros lugares del orbe.
Impacta mucho en América latina la religiosidad de la gente y su calidez, la cercanía de la iglesia a los últimos. Los salesianos tienen su autenticidad y garantía de futuro en la cercanía a los jóvenes más necesitados, lo que soñó don Bosco.