LA TRÉBEDE
No se levanta el telón
E l teatro Emperador, nombre que toma del emperador leonés Alfonso VII, fue diseñado en 1949 (hace 66 años) por el arquitecto Manuel de Cárdenas e inaugurado en 1951. Ha sido el teatro donde los leoneses han reído, llorado, amado, odiado y han compartido los sueños que les ofrecía la gran pantalla. Cuando subía el telón y se ocultaba el escudo de León, entraban en sus vidas los actores más famosos del momento, desde los besos de Clark Gable a las carreras de Robert Redford, terminando por la espada de Viggo Mortensen y actrices como la divina Audrey Hepburn, la provocativa Sophia Loren y la sensual Sara Montiel.
En el Teatro Emperador se robaron besos, hubo fantasías realmente inconfesables, declaraciones de amor y promesas, a veces cumplidas, que han acompañado los momentos más dulces de dos generaciones de leoneses.
Ver una película en el Emperador era otra forma de ver el cine: el patio de butacas, el telón que sube y baja, la escalera renacentista que subía a los palcos, el gallinero, el revisor que te acompañaba, la linterna que te ponía en evidencia, el descanso con una visita al ambigú, y el disfrute de la decoración de un edificio que nació como réplica de los teatros imperiales centroeuropeos.
No nos olvidamos de los magníficos murales pintados por Juan Antonio Velasco colocados el día anterior al estreno de la película, encima de la marquesina del teatro que, con sus colores y caracterizaciones de los personajes, ponía en antecedente al espectador sobre la belleza de los actores y el argumento del que iba a disfrutar.
Cine, teatro, ópera, zarzuela, variedades, conciertos, conferencias, mítines políticos, etcétera, han pasado por este edificio mientras transcurría la vida de muchos leoneses.
Su cierre en octubre del año 2006 dejó a la capital leonesa huérfana de su teatro.
Renació la ilusión cuando el Ayuntamiento de León compró el contenido del inmueble, no del edificio.
El desacuerdo posterior para la explotación conjunta entre Ayuntamiento, Caja España y Junta de Castilla y León provocó que el Ministerio de Cultura comprase el teatro con la consiguiente pérdida de la identidad leonesa.
En su visita a León, el pasado mes de noviembre el arquitecto José María Pérez Peridis manifestó que «siendo el autor del proyecto básico de la reforma» del Teatro Emperador no entiende «cómo no se ha seguido con la obra».
En otras ciudades de España, de la comunidad autónoma y de la provincia se inauguran nuevos teatros con fuertes inversiones que, por supuesto, aplaudimos.
No echemos la culpa a instituciones foráneas. Somos nosotros y nuestras instituciones locales y la Junta las que tienen que llegar a un acuerdo con el Ministerio de Cultura para iniciar las obras. Solo falta voluntad para comenzarlas.
El edificio aún está ahí. Nos está pidiendo que le echemos una mirada y no le dejemos languidecer.