Diario de León
Luis Urdiales
León

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Todo casamiento político que se justifica en aras de la responsabilidad y la gobernabilidad del pueblo mama de la esencia de ese capítulo de enamoramiento entre la diva cabaretera y el intelectual apuesto; cuando ella, para eternizar su amor y mejorar su estirpe, le propone engendrar un vástago al que supone dotado de su belleza y la inteligencia del amado. El encanto del episodio termina de forma brusca, cuando el pretendido advierte la tragedia. «¿Y si es al revés?» Los pactos de la política leonesa que conocemos tienen un golpe de ambiente matrimonial, y se relacionan con los mismos códigos que fluyen en torno al tálamo, incluido cuando la unción nació fruto de la conveniencia, para salvar de la ruina a la familia o tomar el linaje del esposado. Como en escenas de matrimonio, aquella serie que crearon para la distracción mental del votante al que el sueño le quedaba lejos después del telediario y le resultaba arrollador a la hora del late night, el folletín político tiene también un papel para Avelino, aquel personaje cascarrabias y setentón que afeaba la conducta de su esposa a costa de ironizar sobre los avatares de la madurez, sin darse cuenta de que eran los suyos. Avelino vuelve a pasear por la ciudad como un estado de ánimo de esta política reducida a los principios que caben en un guión de José Luis Moreno y plagada de coletillas que son capaces de repetir los zalameros que tratan de mostrar lisonjas donde sólo existen adornos de fruslería. Para no llegar a lamentar que los cascos salgan a los botijos, lo mejor es que no se reproduzcan; no se debería olvidar a estas alturas que de padres gatos, hijos misines (dicho extendido en la tierra que bien merece un diploma en la real academia del cazurro avanzado), y que los cachorros de león son leones. Visto el retroceso a épocas preconciliares de las dos varas de medir, la ventanilla B en la trastienda como modo de entenderse con el contribuyente de clase A, con Avelino en bata y babuchas como experto en la materia, ya no se puede descartar que regrese la licitación de plazas para acomodo y sueldo, sueldo ganso, de por vida, con ajustes a los méritos del elegido. Las puertas giratorias son patrimonio universal y es una forma de relación muy contagiosa. Creo que esta vez tampoco me va a tocar. Sólo podría aspirar a una salida por ese pasillo si en las condiciones de la oposición se puntuara el gusto por el Tour y los caballos.

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