Turnomonástico
Si algo distingue a León de las provincias vecinas es el pleno en la derrota de sus monasterios históricos. Ni Sahagún, ni Montes, ni Nogales, ni Sandoval, ni San Claudio con estar en la ciudad, traspasaron la frontera del diecinueve. Sólo Carracedo, hace treinta años, recobró parte de su estampa monumental con dinero de la diputación. Nada parecido ocurre en las limítrofes Palencia, Valladolid o Zamora, cuyos rescates han sufragado administraciones superiores para darles un destino turístico, cultural o educativo, como sucede en Carrión de los Condes, en Aguilar de Campoo, en San Martín de Castañeda, en Moreruela de Tábara, en La Espina de Castromonte, en Valbuena o en Sardón de Duero. Algunos de estos monasterios fueron rescatados del abandono con aportaciones millonarias de la Junta de Castilla y León (como Valbuena o Moreruela), del Ministerio de Fomento a través del uno por ciento cultural, e incluso de la extinta y entonces poderosa Caja España, que se volcó en Valbuena con el cebo de las Edades del Hombre que le puso Aznar, en su época de veraneante junto al Duero.
Sólo el caso de Matallana, en Valladolid, es similar a Carracedo, por la implicación provincial en su recuperación. En todo caso, los dineros del uno por ciento cultural destinados a Eslonza son migajas, a pesar de que a su vera discurre la autovía A-60, encallada entre el Porma y el Esla. Concretamente, 105. 348 euros, para cubrir dos tercios de la actuación, que implica también al ayuntamiento de Gradefes. Más generoso en el reparto ha sido el ministerio con Montes de Valdueza, donde va a invertir un millón de euros con el ayuntamiento de Ponferrada. Respecto a otras urgencias, nadie en la camarilla del reparto se acordó de que ya urge derribar el deshabitado cuartel de la Guardia Civil de Sahagún, encastrado en los restos del monasterio, así como habrá que ir pensando en los arreglos precisos para el traslado de fondos del archivo histórico provincial a Sandoval, propiedad de la Junta. Ni el derribo cuartelero de Sahagún se puede cargar en la cuenta municipal, ni cabe seguir esperando a que los legajos desborden la muralla por la Era del Moro.
En cuanto a Eslonza, monumento descarnado hace setenta años para ponerle cara a la iglesia de Renueva, no estaría de más que hubiera algún gesto destinado a recuperar su importante patrimonio escultórico, antes de que se esfume definitivamente el robusto santoral barroco que decoraba su portada. San Pedro corta los aires aupado en la torre de Villanueva del Condado, al otro lado del Porma, mientras San Benito y San Bernardo siguen desaparecidos, después de que el juez y presidente de la Comisión de Monumentos Francisco del Río Alonso se los apropiara en el momento del despojo.