Tirar del hilo
E stamos dispuestos a casi todo, incluso a endurecer el impuesto a las empresas para evitar la multa por incumplimiento del déficit. Se trata de sobrevivir y eso es todo. Hay que agotar el campo de lo posible, que está siempre vedado. Al gran Miguel Mihura, que solo creía en la fatalidad, como todos los humoristas, no le gustaba nada el campo. Nos decía que no hay que ir a sus extensos territorios hasta que estén asfaltados. Era un escéptico, aunque no supiera, como su congénere Ramón Gómez de la Serna, que el verdadero escepticismo empieza cuando dudamos si esta palabra se escribe con equis. En ese trance se encuentran ahora los partidos políticos que optan por abstenerse y han decidido que toda la presión de la olla la soporte el PSOE, antes de perder la olla que llevan en sus cabezas. El PP cree que es insuficiente la abstención y el terrible Sánchez reitera su negativa a cualquier negociación. Pablo Iglesias opina que debe elegir entre una alternativa de izquierda o las elecciones, que serán inevitables si no supiéramos evitarlas. En eso estamos todos. Sin dar pie con bola, ahora que se nos ha acabado el fútbol.
Para desenredar la madeja hay que tirar con mucho cuidado del hilo, pero colean muchas cosas atrasadas, desde el fraude de los cursos de formación a otros saqueos, como el llamado caso Invercaria. Los partidos políticos han hecho combate nulo sobre el ring de la corrupción y los árbitros no saben a cuál darle la victoria, ya que los derrotados somos siempre nosotros, que quisiéramos abstenernos de votar. El reiterado consejo de Luis María Anson de que ningún partido o ninguna central sindical pueda gastarse un euro más de lo que ingresa a través de las cuales de sus afiliados no tiene seguidores. Prefieren seguir jugando. No como caballeros, sino como lo que son.