Tensión postiza
P asan los días y se comprueba que hemos asistido a una tensión postiza que ha teñido claros beneficiarios y trágicas víctimas. Tres escenarios han servido para que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump haya obtenido interesantes resultados al reaccionar con contundencia y rapidez al extraño ataque con armas químicas en un pueblo de Siria con un bombardeo contra una base aérea siria; lanzar la madre de todas las bombas contra los terroristas del Daesh en Afganistán y enviar al portaaviones Carl Vinson y sus destructores al Mar de China para frenar las provocaciones del régimen dictatorial de Corea del Norte.
En el ámbito internacional, Trump ha logrado recuperar cierta iniciativa que había perdido la pasividad de la administración Obama y recuperar la hegemonía en el mercado de armas de alta tecnología.
Ya veremos la continuidad que da Trump a estas acciones que, de momento, se presumen aisladas. Quizá la iniciativa contra Corea del Norte tenga más recorrido si China lo consiente.
En este punto hay que valorar el enorme balón de oxígeno político interno que le ha proporcionado a la administración Trump el desvío de la atención de asuntos delicados e, incluso, ganar popularidad en sectores más nacionalistas de la sociedad norteamericana.
Al menos por un tiempo se han aparcado las comparecencias para explicar qué relación ha existido entre colaboradores directos de Trump con diversos representantes rusos, entre ellos el embajador en Washington o los posibles hackers del equipo electoral demócrata.
Además, las declaraciones de Hacienda del propio Trump, las acciones judiciales contra sus iniciativas en materia de inmigración o la retirada de su propuesta de salud por falta de apoyo de los republicanos constituyen un pésimo bagaje para alguien que iba a cambiarlo todo.
Trump utiliza la imagen que ha creado sobre sus percepciones cambiantes e imprevisibles para actuar militarmente en escenarios tan complicados como el avispero de Siria donde Rusia se mueve a su antojo y donde el enemigo a derrotar es el grupo terrorista del Daesh.
En cualquier caso, Siria no podía responder y su dictador Al Asad ha perdido buena parte de sus posibilidades de mantenerse en el poder.
En Afganistán han muerto 94 terroristas pero que pasa después. Y la tensión con Corea del Norte afecta directamente a Corea del Sur que está al alcance de los misiles convencionales del dictador norcoreano.
Asistimos a un momento convulso e inestable en el mundo y con demasiada incertidumbre y riesgos en las elecciones francesas y por la deriva absolutista del nuevo sultán Erdogan en Turquia.