Puigdemont, otra vez
El presidente de la Generalitat sigue empeñado en ganarse antipatías y enemistades cada vez que abre la boca. La última es que Carles Puigdemont no sólo no desautorizó a Lluís Llach por amenazar con sancionar a los funcionarios que no acaten las leyes de la ruptura catalana con el Estado, sino que hizo una de las defensas más cerradas que se recuerdan en el Parlamento autonómico hacia un diputado. «Si algo puede acreditar su biografía —subrayó dirigiéndose a los diputados del PP— es que precisamente fue víctima de censura, de detención, de prohibición y de exilio para gente que cuando empezaron su carrera política gobernaba Franco y cuando la terminaron fueron diputados de su grupo, como Rodolfo Martín Villa ». Sin ánimo de extender una alusión tan personal, sí parece que el president la tiene tomada con León y lo leonés después de que hace unas semanas la liase parda con la afirmación en Harvard de que Cataluña y no León es cuna del parlamentarismo, lo que le costó ácidas y duras críticas desde la sociedad y la política leonesa, y desde los medios de aquí e incluso de fuera.