Control a distancia
E l president Carles Puigdemont, precedido de su flequillo, ha vuelto por el sitio dónde nunca estuvo antes, cerca de Cibeles, que según Ramón Gómez de la Serna era Isabel La Católica regresando desde América con nuestro glorioso idioma, custodiado por leones, cuando supo que se expandiría por el mundo. Ahora ha venido el ilustre huésped acompañado por su vicepresident, Oriol Junqueras, y su consejero de Asuntos Exteriores, Raül Romeva. Quiere conseguir una salida pactada que le permita celebrar el ilícito referéndum y ha dejado claro que no acudirá al Congreso sin previo acuerdo con el Gobierno. El borrador secreto de la ley de secesión de Cataluña se ha hecho público, mientras Rajoy le acusa de querer liquidar el Estado de derecho con el chantaje. Lleva mucho tiempo en ese empeño, aproximadamente surrealista, de rectificar el pasado, que siempre es irrevocable.
Todos los momentos, desde hace muchos años, son especialmente delicados, pero los tratamos sin ninguna delicadeza. Incluso Ciudadanos está persuadido de que el PSOE se ha quedado sin proyecto pero, por fortuna, tiene otros principios por si no nos gustan los anteriores y se dispone a reemplazarlos. ¡Vaya una cosa por otra! siempre que no nos vayamos al garete. La Generalitat ha decidido, por su propia cuenta y por nuestro riesgo, controlar a la prensa para el referéndum. La llamada ley de ruptura es ilegal. ¿Hasta donde puede aguantar Rajoy, que ha reconocido que el desafío es ‘uno de los acontecimientos más graves que ha visto’ y él ha visto muchas cosas, incluidas las que le queda por ver? Pablo Iglesias y el triunfador Pedro Sánchez están de acuerdo en considerar insostenible la permanencia del PP en el Gobierno. La solución sería llevar a Zidane al poder. Es el único que cumple sus promesas.