NUBES Y CLAROS
Para que nada cambie
El verbo cuidado y florido de José María Lassalle ha puesto el foco, con brillantez e inteligente socarronería, en una de las más preocupantes realidades del universo digital que nos arrolla. El secretario de Estado que mutó la gestión de la Cultura por la conducción los designios de la Sociedad de la Información y la Agenda Digital en la presente legislatura (valiente salto), se plantó ante el Cybersecurity Summer BootCamp y los profesionales del omnipresente sector TIC para denunciar el «exceso de testosterona» que infecta el universo digital, en progresión sobrecogedoramente preocupante.
Escritor, como demuestran sus formas; y político, como muestra su biografía (no tanto el temor del que hasta ahora ha hecho gala ante los medios, al menos en León), este profesor de Filosofía del Derecho maneja con maestría el lenguaje y los conceptos. ¿Aire inundando discursos? Nada más lejos. Cada palabra fue un puñetazo en la conciencia digital. Confiemos en que quienes le aplaudieron desde el protocolo sean capaces de captar el mensaje y traducirlo a la práctica.
El universo analógico masculinizado y discriminador se multiplica de manera exponencial con las tecnologías y las redes sociales. Y lo hace, según escupen los datos, en su versión más lamentable y decepcionante. Dos de los adjetivos que prodigó el Lassalle de nuestros designios digitales. No hay mujeres ni en las carreras ni en los puestos tecnológicos. No hay vocaciones femeninas, ni referentes claros en las tecnologías que arrasan con todo lo que conocemos y condicionan todo lo que conoceremos.
Lo que sí hay, imparable, es un nuevo escenario de ciberacoso y extorsión de género amparado en una ‘nube’ en la que a menudo impera la ley del salvaje Oeste. Crecen los ciberedelitos, exponencialmente los machistas. «Si los programadores, los investigadores, son hombres, reproducirán en el universo digital los esquemas machistas que han imperado hasta ahora en el mundo analógico», advirtió el político-escritor. Una contundencia que evidencian los incidentes registrados, pero que pocas veces se grita con esa claridad. Lo hace quien tiene en sus manos la estrategia y la orientación legislativa. También la educativa, desde el punto de vista tanto formativo como social. Una esperanza.
Porque si al final todo está cambiando para que nada cambie, ¿a qué tanto esfuerzo en el viaje?