EDITORIAL | Llamada a la calma en el Páramo
La situación de tensión que empieza a vivirse en el Páramo, debido a la escasez de agua, entre los agricultores de fincas modernizadas y los regantes tradicionales es lo suficientemente grave como para pedir a todas las partes implicadas un mínimo de sosiego y a los dirigentes de las juntas de riego la suficiente templanza para evitar que el conflicto se les vaya de las manos.
Habría que escuchar uno a uno a todos los agricultores y saber las razones que les llevan a exigir ser los primeros en regar. Es evidente que quienes han modernizado sus cultivos y han invertido grandes cantidades de dinero tienen sus derechos y seguramente los demás tendrán los suyos también. No se trata de poner en la balanza las alegaciones de unos y otros. Se trata de establecer un orden que sea aceptado por todos, y es necesario tomar nota de lo que está pasando para futuras campañas.
La modernización es clave para el futuro del campo leonés. Eso está claro. Pero también se impone una mejor planificación de los riegos y los cultivos. Quizá la clave del conflicto actual.