Diario de León
Carlos Frá
León

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En 20 días a León se le permitirá ya colgarse la denominación de Capital Española de la Gastronomía con todas las consecuencias. Parece fuera de toda duda que será algo positivo para esta tierra. Como probablemente lo ha sido el ‘título’ de Cuna del Parlamentarismo o el hecho de que Indiana Jones tenga ahora menos tareas pendientes después de que se documentase cuál es el Santo Grial más auténtico. O que el deporte leonés salga por fin en los telediarios con una Cultural que parece abocada a cambiar de categoría: hace una semanas miraba a Primera y ahora se asoma al abismo.

Pero probablemente por esa afición a la dualidad existe el riesgo de que sobre la capitalidad de la buena mesa se pase del éxtasis del día del triunfo sobre Cuenca a lo del ‘tanto para esto’ en un suspiro.

La tosta de las leyes de Murphy cayó del lado que todos sabemos. Y el riesgo con esto de la gastronomía es que se pinche el soufflé incluso antes de que genere frutos.

León es una ciudad que tiene una marca propia, denominada Barrio Húmedo, con una identidad muy característica. Si alguien cree que el camino es sustituir la morcilla por mermelada o foie será como hacer panes con los mejores cruasanes imaginables.

Meter todo en la misma pota y darle vueltas es peligroso. Una cosa es la gastronomía de calidad y otra la tradición de acodarse en la barra.

No hace mucho compartí con unos conocidos llegados de muy lejos unas cañas y me pidieron que redireccionase la brújula hacia lo autóctono al segundo intento de facilitarles sabores más allá de lo previsible. La marca Barrio Húmedo se le debe a una serie de profesionales a los que nadie puede cuestionar su éxito. Es verdad que ahora se pueden y se deben mejorar las cosas. Los tiempos cambian y hay demasiados locales en los que se detectan calendarios de hace décadas, tanto físicamente en las paredes como en las formas de actuar en todos los órdenes.

Pero el riesgo es morir de éxito. Intentar mezclar la excelencia de la mesa de servilleta de tela, con una buena carta de tapas o con un pincho de palillo. Hacer thermomix con todo ello es un riesgo real, al que León debe responder. Habría que pensar que el 1 de enero de 2019 llegará pronto y que haciendo paté con la gallina de los huevos de oro se puede desandar lo logrado.

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