Diario de León
Publicado por
Luis-Ángel Alonso Saravia Exempleado de Caja España
León

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¿ Qué se puede hacer para que los jóvenes regresen a los pueblos? A la pregunta de Javier Pérez Andrés, Juan Antonio Panero respondía que «no hay fórmulas mágicas: los pueblos se mueren, la batalla está perdida». Panero sabía muy bien lo que decía.

El último censo municipal publicado por el Instituto Nacional de Estadística certifica que la población sigue cayendo en los pequeños municipios. La España rural perdió 61.684 habitantes en el año 2017, y los pueblos agonizantes ascendían a 1.319, sin contar las entidades locales menores. La despoblación es un problema que afecta a la mayor parte de España. No obstante, Luis Tudanca, secretario regional del PSOE de Castilla y León, se ha propuesto como objetivo repoblar la Comunidad autónoma. Así, el 20 de diciembre de 2017, en rueda de prensa, afirmó que «no se puede perder ni un segundo más». Dijo el cuándo (inmediatamente), pero no cómo pensaba hacerlo, ni con quién. Días más tarde, en una visita a Las Médulas, despejaba incógnitas al desvelar el cómo (plan de retorno) y con quién (jóvenes con talento). ¿Será el sistema de empleo que se le ha ocurrido para colocar a militantes, simpatizantes, familiares y amigos? ¿Será el modelo utilizado por la Diputación de Badajoz para contratar al hermano del secretario general del partido? La realidad es que, desde entonces y hasta hoy, no ha hecho absolutamente nada en favor de tan meritorio fin.

Un político tan comprometido con esta Comunidad, como parece ser que lo es, y convencido de conseguir el objetivo propuesto, estará dispuesto, junto con su cónyuge, a cambiar su residencia habitual para irse a vivir a uno de los pueblos de Castilla y León que se encuentran en vías de desaparición; a darse de alta como empresario, trabajador autónomo o asalariado, a fin de ejercer una profesión al margen de su actual actividad política; a tener hijos, forma activa de contrarrestar la baja natalidad en el medio rural, e inculcarles amor al pueblo, a permanecer y a reproducirse, como la mejor muestra para repoblar la comunidad; a invitar a secundar su decisión a los compañeros de su mismo partido político que, siguiendo su ejemplo, abogan por falsas soluciones, ideas inviables e inventos variados a cuál más inútiles; y a convencer de la bondad de su propuesta a políticos de otros partidos con los que delibera muy sesudamente sobre la despoblación de Castilla y León.

Pudiera, incluso, convencer al hijo de Luis Fuentes, antes de que decida marcharse fuera de España, del excelente futuro que le espera con la repoblación de nuestra Comunidad autónoma. ¿Estarían dispuestos algunos políticos, y políticas, a renunciar a sueldos superiores a los 80.000 euros y asentar su proyecto de vida en uno de esos pueblos moribundos para repoblar Castilla y León?

Tudanca manifestó en Ponferrada que el grupo socialista presentará un plan de retorno del talento profesional y científico en las Cortes de Castilla y León para que «miles de jóvenes que han tenido que emigrar de nuestra comunidad puedan volver». Un plan de retorno, como instrumento de acción, pero del que no adelantó ni una sola línea de actuación ni su respectiva financiación, y jóvenes emigrados, como objeto del referido plan, con los que abordar la repoblación de la comunidad. Menos mal que no fue el día 28 de diciembre cuando descubrió el contenido de la carta a los Reyes Magos en la que exponía las principales líneas de actividad de su partido para el año 2018.

Siempre pensando en que sean otros quienes permanezcan en los pueblos o que regresen a ellos en caso de haber emigrado anteriormente. Ni que decir que vayan a ser jóvenes con talento los que respondan a tal pretensión. Vendría bien el regreso de esos miles de jóvenes, pero para sustituir en la actividad política a políticos, y políticas, mediocres, atrincherados en despachos y poltronas, bastante lenguaraces y que viven de los presupuestos públicos al haber convertido la política en su profesión.

Desde hace años han desaparecido de los pueblos de Castilla y León figuras que ejercían oficios tan diversos como los de yesero, adobero, herrero, zapatero, barbero, guarnicionero... Después lo hicieron el guarda, boticario, practicante, lechero, panadero, carnicero… Más tarde tocó el turno al médico, maestro, secretario, sacerdote, empleado de banca, agricultor, alcalde, concejales... Alcaldes y concejales han dejado de residir en los pueblos, limitando su presencia, como la de los otros profesionales, a las horas de prestación de servicios y celebración de plenos municipales. Se dan de alta en el censo, no para fijar su residencia habitual en la localidad, sino para justificar descaradamente el cobro de dietas y kilometraje en el ejercicio de su función pública. Da lo mismo fingir vivir en Cortiguera o en Sahagún de Campos. Necesitan a los pueblos para dar el pregón de fiestas, comer chorizo, beber el vaso de vino, figurar en alguna placa que recuerde su presencia en algún acto o inauguración y salir en la foto. Los partidos políticos cuando preparan las candidaturas para las elecciones municipales no piensan en los vecinos de la localidad, lo hacen en cómo conseguir el mayor número de representantes con el fin de hacerse con el control de la Diputación Provincial.

«Aprobar la ordenación territorial es imprescindible para Castilla y León» (L. Alonso Laguna), sin embargo algunos siguen instalados en el ‘sanchismo’, ‘no es no’, bloqueo y obstrucción, lo contrario al socialismo democrático, no queriendo ver que «el futuro de Castilla y León, a la vista de la situación en que se encuentra, pasa necesariamente por la materialización de la voluntad que haga posible la ordenación efectiva de su territorio asumiendo… una normativa que se halla irresponsablemente en injustificada hibernación» (F. Manero). Lo lamentable es que recientemente han surgido los que atribuyen sibilinamente la despoblación al cura o al obispo, pues los malvados y estúpidos, para llamar la atención y significarse, necesitan meterse con la Iglesia y sus representantes.

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