TRIBUNA
La moda de la suciedad

N o deseo que me traicione mi memoria pero quiero recordar que fue don Manuel Fraga a quien se le atribuía que la política hacia extraños compañeros de viaje. Proclamo con toda firmeza que tenía don Manuel toda la razón y un poco más. Estamos asistiendo estos días, como es costumbre a velocidad del rayo, a las correspondientes campañas que llevan a cabo Soraya Sáenz de Santamaría y Pablo Casado por llegar a la cúpula del PP y presidirlo para iniciar una renovación que ese partido está pidiendo a gritos. Todo indica que el 20-21 de este mismo mes tendremos la solución final. Ojalá sea la correcta.
Mientras tanto, un par o tres reflexiones que, personalmente, me inquietan. ¿Estamos convirtiendo estas campañas en una confrontación que lo que busca es vencer al otro en vez de transmitir la cantidad de cosas buenas que se van a poner en marcha en el PP? Tengo la sensación que es una especie de guerra civil entre los del mismo partido y, desgraciadamente todos sabemos los resultados de una guerra civil.
Nos pasamos el tiempo pidiendo oportunidades, también en política, para llevar a cabo acciones cuyo principal destinatario sea el pueblo y cuando surge una oportunidad como la que se está viviendo ahora, nos perdemos en criticar las mañas y artimañas del competidor. Naturalmente, se dijo antes del comienzo de campaña que se respetaría y que abandonaría la desdichada técnica del «y tu más». No era verdad. Y claro la pena enorme es que el que recoge los tristes resultados, siempre es, somos, los mismos, el ciudadano de a pie que necesita imperiosamente que le den soluciones y no ve delante de sí más que problemas. Quiero insistir en lo delicado e importante que es el momento de ahora; un Presidente que dimite de todas sus obligaciones políticas, un Presidente al que le han comido la merienda con una moción de censura de la que no supo gestionar. Un gobierno nombrado a todo meter (tuvo buenas críticas en general su constitución) y un ex Presidente que decide reincorporarse a su anterior trabajo en Santa Pola.
Muchas cosas y muy significativas que brillan por su protagonismo y que hacen que se deban tomar decisiones para sujetar y orientar al nuevo PP. Y en eso estamos. Se tomó la decisión de llevar a cabo unas elecciones para decidir quien debería ser el nuevo líder o lideresa que condujera al PP y cuyo objetivo principal no es otro que descabalgar al PSOE del gobierno y provocar cuando antes la convocatoria de elecciones.
Ya sabemos que el papel lo aguanta todo y hace bonito en los titulares de los periódicos pero cuando hay que ponerse el mono de trabajo para alcanzar esos objetivos, irrumpen como un tsunami los problemas que tienen los candidatos y se produce un frenazo en los argumentos a transmitir. Ya no interesa tanto el ciudadano como objetivo final si no el contrario como enemigo a batir. Así no vamos a ninguna parte. Ese no es el camino, que dijo Fernando Hierro sobre como estaba jugando la Roja.
Y en eso seguimos estando. Nos presentan como más importante el número de compromisarios que puede tener cada candidato que lo que de verdad se quiere hacer para la mejora de la calidad de vida del ciudadano. ¿No presumen de su vocación política argumentando que les vence la vocación que tienen de servicio a los demás? Pues, por favor que se pongan en marcha de una vez por todas, pero de verdad pensando en el ciudadano.
Leí hace unos días que Sáinz de Santamaría había fichado para su candidatura a Javier Arenas. ¿Eso va a presentar para renovar el partido? Pero si el sr. Arenas tiene más años que el partido. Y así todo o casi todo.
Utilizando solo el sentido común; ¿no estamos instalados en la modernidad?, ¿No disponemos de móviles que parecen creados en la Nasa?, ¿no podemos ya viajar en nuestro propio coche que se conduce él mismo? Y con todo esto a nuestro alcance queremos renovar con algo que es contradictorio en si mismo. No se si nos damos cuenta de la oportunidad que tiene nuestro país, de actualizar a todos sus políticos, a todos con contadísimas excepciones. Y eso, con perdón, no se está haciendo. Nos dicen que sí pero no se está haciendo. ¿A qué esperamos? ¿A que vuelva a pasar el tren de las oportunidades? Estamos listos si nuestra solución es esperar.
Hay que hacer un esfuerzo más. Hay que valorar a los jóvenes de una vez y dejarles volar solos. Tenemos generaciones que podrían dar mucho pero que se echan atrás cuando ven lo que ven. Ellos se echan atrás y nosotros no empujamos. ¿Quién consigue la cima sin caerse y levantarse varias veces? Sólo excepciones. Lo normal es trabajar con honestidad, con dedicación, con buenos objetivos, con educación, con caídas y después levantarse y seguir luchando.
En España hay jóvenes así. Démosle paso entre todos. Ellos nos darán mucho cuando consigan sus metas. Están deseando pero siempre necesitan apoyo. Cuando lleguen no se olvidarán de lo que hicimos por ellos.
En el caso que quería comentarles en esta ocasión también ocurre algo de este tipo. Pueden hacer mucho los candidatos, pero nos miran pidiendo apoyo. Vamos a dárselo si no queremos que se vuelva a las andadas.