cartas al director
Escándalo en la puerta de toreros al negarme la entrada a la plaza
N unca he sido de acojonarme ante la insolencia y la pretendida sinrazón, pero cuando salía de la plaza de toros con la cabeza todavía sin saber si todo había sido un sueño y acalorado, pensaba hacer una rueda de prensa y un amigo me aconsejó que como parte de lo ocurrido fue motivado por aquella Tribuna que hice en este mismo periódico, así explicaría mejor la tan desagradable situación, pues a mí nunca se me había dado un caso tan repugnante.
El año pasado, fui a pedir mi pase y el de mi hijo, matador de toros, y me dijo que sólo me daba el mío, ese día, aparte de esto hubo muchos despropósitos y lo plasmé en dicha tribuna, poniendo a cada uno en su sitio. El pasado día 22, con otros pases de callejón, estando ya en el burladero mi nieto, un amigo y yo, llega un niñato a pedirnos el pase; le preguntamos que quién era, dijo ser un mandado de la empresa, a lo que le dijimos que eso lo puede pedir la autoridad, nadie más.
Como le hicimos poco caso, nos dijo «quieren estar en el callejón para luego poner a la empresa a parir» y al marchar continuo…» y además quieren meter en el callejón a toda la familia»; sabía que era otra empresa y solo pedí para los dos toreros de León (lo normal en cualquier plaza) porque los dueños de la plaza de toros siempre hayan tenido esa deferencia conmigo, es porque la amistad es muy grande y algo habré hecho para tener esa consideración conmigo.
Pero la bomba fue el domingo, al entrar por la puerta de toreros mi hijo, mi nieto y yo, con nuestros correspondientes pases de callejón, pasan los dos primeros y el portero me dobla el pase y me dice «usted no puede pasar». ¿Cómo?. Orden de la empresa. Se armó en un momento un escándalo inimaginable en la puerta, pido testigos para demandar a la empresa y se ofrecen rápidamente personas importantes. Nadie lo podía creer, no me dejaban entrar a mí con mi correspondiente pase de callejón. Se arremolinó la gente y aparece el presidente de las corridas de Valladolid también, le digo que es la autoridad y no responde y le digo que le demandaré también a él; mi hijo y mi nieto salen conmigo con la idea de comprar entradas y entonces, encontramos a Gustavo Postigo, que él me había dado los pases y, perplejo y estupefacto dice: «eso no puede ser». Y rápido encontró al empresario Matilla y en nuestra presencia da la orden de que entremos sin más.
Y cuando estamos en el callejón, otra orden, todas del mismo sujeto, que mi nieto con 16 años (edad legal para estar allí) no puede entrar, otro lío, pero al final se impuso la razón.
Todo esto, lo dirigió con muy mal estilo y con un rencor que no llego a entender y que ha quedado como un pobre hombre, pues sus intentos todos fracasaron, estaba por el callejón sin dar la cara y avergonzado, y lleno de ira por no poder lograr ese sucio cometido. Es matador de toros, su primera novillada se la di yo como empresario, el 27 de julio de 1980 en Santa Comba (La Coruña) alternando con mi hijo Luis Miguel, Jorge Manrique hoy encargado de los recados de la casa Matilla.
Los festejos, los dos extraordinarios y hubo cosas para enmarcar, pero señores Matilla, con los que siempre fui colaborador como ellos saben, esto nunca creo debió de ocurrir, porque esa plaza en la que se me quiso negar la entrada, está en pie gracias a mi persona, eso lo sabe todo León y toda España taurina.
?Y como habrá visto en el callejón un busto en bronce en mi honor del maestro Uriarte y con poema de Pérez Herrero que dice… «los aplausos lo dicen los poetas lo han dicho, un romance de toros es Felipe Zapico».
FELIPE ZAPICO DÍEZ (TORERO
Y COMENTARISTA TAURINO DE TV)