Diario de León
Publicado por
Arsenio Álvarez Álvarez. Agricultor
León

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Con motivo del cumplimiento de las normas y consejos que el Gobierno y las autoridades sanitarias, y que no dudo que sea la mejor forma de evitar el contagio y la propagación de ésta terrible epidemia del coronavirus, he decidido llevar a efecto este consejo: ¡Quédate en casa!

Y ahora haciéndome una pequeña reflexión sobre lo que he oído y he escuchado por teléfono, sobre que esto es un aburrimiento, yo me atrevo a decirles a todos lo que así piensan, que ante la situación que estamos pasando, nadie tiene que aburrirse, ya que hay muchas formas de pasar ese tiempo, como son entre otros: juegos de recreo, juegos de cartas, haciendo ejercicios físicos en casa, dibujando, escribiendo sobre algo que nos guste, hablando por teléfono con nuestros familiares y amigos, para conocer cómo están y como llevan esta situación, o leyendo prensa o un libro, que a la vez que nos entretienen, nos ayudan a mejorar nuestra cultura de la cual la mayoría de las veces desconocemos su significado. Y muchas cosas más que se nos pueden ir ocurriendo con el paso de los días.

Deberíamos ser muchísimo más solidarios y pensar que cuando pase esta terrible pandemia, que no sabemos cuánto va a durar, vendrá otra que posiblemente dure más tiempo

Y después de lo expuesto anteriormente, yo me hago una serie de preguntas sobre lo que pasará el día de mañana, tales como ¿y el que no tenga casa, a dónde va? Y el que no tenga trabajo y no lo encuentre ¿qué será de él? ¿Y los que no tengan para comer, etc. etc.?

Ya sé que algunos me dirán que para eso está Cáritas, las ONG y otros que no sean ellos, porque nos olvidamos y mucho de ser solidarios cuando aún podemos serlo y como ejemplo voy a hacer unos simples comentarios sobre lo que hacemos con mucha frecuencia sin pensar en los más desfavorecidos…Y así entramos en un supermercado y como nos sobra el dinero, además de comprar lo que llevamos anotado, compramos otras cosas que no necesitamos por si se acaba la mercancía y salimos a la calle a llenar el maletero del coche, sin ni siquiera darnos cuenta que al salir había pidiendo un joven, un anciano o aquella madre con su pequeño hijo en brazos, sentados en el suelo aguantando las inclemencias del tiempo, solicitándonos una pequeña ayuda, y pasamos indiferentes para entrar en la vecina cafetería, quitarnos el abrigo porque allí hace calor, y sentarnos en la mesa a que nos traigan un buen café con su aperitivo, por el cual pagaremos tres o cuatro euros, sin tan siquiera pensar que con una pequeña parte de lo que hemos gastado de más, hubiéramos ayudado a los que se encuentran en la calle solicitando nuestra ayuda.

Deberíamos ser muchísimo más solidarios y pensar que cuando pase esta terrible pandemia, que no sabemos cuánto va a durar, vendrá otra que posiblemente dure más tiempo y nuestra economía quedará por los suelos y nadie podrá ayudarnos con esta crisis global, y deberíamos ir pensando que como está ocurriendo ya, muchas fábricas y empresas habrán cerrado y seguirán haciéndolo aun vayan sobreviviendo, con lo que cada día iremos viendo a más personas en el paro, y por tanto, muchas más personas necesitadas.

Por eso quiero que estas líneas sean un toque de atención ante lo que suponemos que va a venir y que dentro de nuestras posibilidades nos vayamos preparando porque si ahora no hay solidaridad, después, aunque queramos, es posible que no podamos.

Otro tema para pensar, es cómo es posible que, con tantos adelantos y tantos saberes, hayamos llegado a la Luna, y que estemos pensando en llegar a otros planetas, y no seamos capaces de solucionar esta pandemia que nos está asolando en estos momentos en todos los territorios de ésta nuestra tierra.

Deberíamos pensar mucho más en el presente que en el futuro y hacernos a la idea de que por encima de nosotros hay algo o alguien que nos está mandando un aviso de que las cosas no las estamos haciendo como debiéramos, no cuidando esta tierra como debiéramos cuidarla y no poniendo de nuestra parte lo que si debiéramos por el bien de la humanidad. Pensemos un poco más y mejor.

Hoy nos asustan los miles de seres humanos que ésta terrible pandemia se está llevando, y no pensamos en los miles de niños que mueren antes y después de nacer, ni el los cientos o miles de mujeres asesinadas por la violencia de género, ni en los miles de personas que en el mundo mueren por el hambre, las drogas, el tabaco, el alcohol y para rematar, la propia eutanasia.

En algún lugar, y está escrito y lo he leído que el fin del mundo llegará, pero antes habrá signos de ello. Habrá terremotos, cambio climático, inundaciones, erupciones de volcanes, guerras, pestes y enfermedades y esto es lo que se está cumpliendo actualmente. Ante la situación que estamos pasando, no nos queda otra cosa que la esperanza de que el Todopoderoso tenga piedad de nosotros y que repitamos las mismas palabras que exclamó Jesús en la cruz antes de morir: ¡Dios mío, Dios mío! Porqué nos has abandonado.

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