Diario de León

Prisciliano Cordero Del Castillo

Sacerdote Y Sociólogo

Vista panorámica de la Sociedad Española Contemporánea

Aunque un 55% de la población se declara católica, solo del 15 al 18% asiste regularmente a misa (CIS, 2024)

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Próximo a finalizar el primer cuarto del siglo XXI, con el presente trabajo me propongo analizar desde una perspectiva sociológica la configuración de la sociedad española en nuestros días. En este análisis abordaré aspectos fundamentales como la estructura demográfica, la estratificación social, los cambios en la familia, la educación, la política y la religión.

Comenzamos por la estructura demográfica. España se caracteriza actualmente por una baja tasa de natalidad, 7,74 nacimientos por 1.000 habitantes, y un elevado envejecimiento poblacional, situándose entre los países europeos con mayor proporción de personas mayores de 65 años, el 20,9% de la población total, lo que supone cerca de 10 millones de personas con más de 65 años, según el CSIC. Por otra parte, el Instituto Nacional de Estadística (INE, 2025) sitúa el índice de fecundidad en torno a 1,2 hijos por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo generacional, que exigiría alcanzar 2,1 hijos. El proceso de envejecimiento demográfico, cuyo principal exponente es la esperanza de vida, ha alcanzado los 84 años de media en 2024, planteando graves problemas en la sostenibilidad del sistema de pensiones, la atención sanitaria y los cuidados de larga duración. Paralelamente, la inmigración, que en 2025 suma en torno a los 7 millones de personas, está desempeñando un papel compensador. España está recibiendo importantes flujos migratorios de Hispanoamérica, África del Norte y Europa del Este, principalmente, lo que contribuye a la diversidad cultural y al rejuvenecimiento parcial de la población activa. En cuanto a la estructura social, España presenta una clase media en caída libre y con una creciente desigualdad económica desde la crisis de 2008. La precariedad laboral, la temporalidad y el desempleo juvenil, que ronda el 25% en 2025, han generado un aumento de la vulnerabilidad social, especialmente entre los jóvenes y las familias monoparentales. Por otro lado, la digitalización de la economía está creando nuevas oportunidades laborales, pero también nuevas formas de exclusión social. Otro elemento a estudiar es la familia y los cambios en los estilos de vida. El modelo familiar español ha evolucionado notablemente en las últimas décadas. La familia nuclear tradicional ha dado paso a una diversificación de estructuras familiares: parejas de hecho, familias monoparentales, familias reconstituidas y hogares unipersonales. La edad media de matrimonio supera los 34 años en mujeres y 36 en hombres, con un retraso considerable de la maternidad, que se sitúa en los 32 años. Además, se observa un aumento significativo de la cohabitación sin matrimonio y una creciente aceptación social del divorcio. España hoy es una sociedad más individualista, pero también más tolerante y plural, donde la autonomía personal y la igualdad de género son valores centrales. En cuanto a la educación y movilidad social, España ha alcanzado altos niveles de escolarización, con una educación obligatoria y gratuita hasta los 16 años. Sin embargo, se registra un abandono escolar temprano, aunque la tasa ha descendido al 13% (INE, 2024). El aumento de la población universitaria ha contribuido a una mayor movilidad social, pero también ha generado desajustes laborales, ya que muchos jóvenes con formación universitaria ocupan puestos por debajo de su cualificación. La educación sigue siendo un elemento muy importante para la igualdad de oportunidades. En relación con la política y la participación ciudadana, desde la transición democrática de 1978, España se ha consolidado como una democracia parlamentaria pluralista. Sin embargo, en los últimos años se está registrando una crisis de confianza institucional y un aumento de la desafección política, especialmente entre los jóvenes. El tradicional bipartidismo (PSOE-PP) ha dado paso a un escenario multipartidista con la aparición de nuevas formaciones, como Podemos, Ciudadanos, Vox, Sumar y otros partidos nacionalistas: como Junts, Alianza Catalana, Comuns, BNG, Sumar Galicia y otros muchos en cada comunidad autónoma o región, que reflejan la fragmentación ideológica. Paralelamente, la ciudadanía española ha mostrado una mayor participación en movimientos sociales, especialmente en torno al feminismo, el ecologismo y la defensa de los derechos sociales. En cuanto a la religión, hay que decir que es una de las áreas que ha experimentado un mayor cambio. La Iglesia católica, en pocas décadas, ha pasado de ocupar una posición hegemónica en la vida social y moral de España a ser una institución más dentro de una sociedad plural y secularizada. Aunque un 55% de la población se declara católica, solo del 15 al 18% asiste regularmente a misa (CIS, 2024). El proceso de secularización iniciado tras la Transición democrática ha transformado el papel social de la religión, convirtiéndola en una opción individual más. Desde un punto de vista sociológico, la religión pierde su monopolio sobre la moral, la educación y la identidad nacional, mientras el Estado, la ciencia y los medios de comunicación ocupan esos espacios. Sin embargo, recientemente están apareciendo estudios y otras manifestaciones culturales, que parecen hablar de un repunte de la religión. En música, está el caso de Rosalía que arrasa en las redes hablando de su deseo de Dios y vistiéndose de monja o los conciertos de Hakuna, que atraen multitudes de jóvenes y les hablan de su fe e inquietudes religiosas. En cine, «Los Domingos», película dirigida por Alauda Ruiz de Azúa, triunfa en taquilla con la historia de una joven de 17 años que se plantea entrar en clausura. Este movimiento va acompañado de distintas iniciativas: Jóvenes católicos, Retiros de Emaús, LifeTeen, Cursos Alpha, Evangelización católica, Nueva Evangelización. Todavía hoy es un fenómeno minoritario y para saber si se trata de algo pasajero o viene para quedarse, habrá que esperar un tiempo. Las generaciones jóvenes, influenciadas por la globalización y las redes sociales, presentan una identidad más cosmopolita y menos vinculada a las tradiciones. Después de este breve análisis, podemos concluir que la sociedad española actual es el resultado de un proceso complejo de modernización, globalización, secularización y cambio cultural. Los avances en materia de derechos sociales sitúan a España a nivel de las democracias europeas. Sin embargo, persisten desafíos estructurales, como la baja natalidad, el envejecimiento demográfico, la precariedad laboral, la desigualdad económica y la desafección política y religiosa. En el futuro, la sostenibilidad del Estado de bienestar y la adaptación a la revolución tecnológica serán los retos a los que tendrá que hacer frente nuestra sociedad.

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