Diario de León
Publicado por
CARLOS ALFONSO ESCRITOR Y MONTAÑERO
León

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EL 5 DE AGOSTO de 2004 se cumplen cien años de la temprana hazaña montañosa que fue la escalada, por Francisco Pidal, marqués de Villaviciosa de Asturias, y Gregorio Pérez, el «Cainejo», del... ¿Naranjo de Bulnes?, el enhiesto gran pico calizo (2.519 m.) que se alza en lo más interior del macizo Central de los Picos de Europa. Cuyo nombre lo hemos puesto entre interrogaciones por lo que, a su propósito, ahora diremos. Aunque, no sin antes recordar que aquella escalada -culminada perfecta y plenamente hasta la cima- fue la primera que de esa vertical montaña se hizo y que resultó ejemplar el consorcio humano -espiritual y deportivo- de ambos partícipes en la proeza: el marqués y el lugareño de Caín, de ahí su sobrenombre, nacido en este pueblo de la zona leonesa de los Picos de Europa, lindando con la de Asturias; y habiéndonos sido posible conocer bien la vida e, incluso, el aspecto físico del Cainejo, por las averiguaciones que sobre él llevó a cabo el ingeniero José Antonio Odriozola Calvo, gran montañero él también, presidente que fue de la Real Sociedad Española de Alpinismo Peñalara y de la Federación Española de Montañismo y consumado elaborador de mapas de los Picos de Europa, donde él mismo había nacido. Odriozola llegó a conseguir, incluso, unas viejas fotografías de Gregorio Pérez, en las que le reconoció a éste su hija Toribia Pérez, la mar de emocionada, lo que ocurrió en 1966 y en el propio pueblo de Caín, adonde Odriozola acudió a mostrar esas fotografías, tan pronto contó con ellas, reproduciéndolas, luego, en un extenso artículo que dedicó al Cainejo y a la «primera» del Pico Urriello, en el número de octubre-diciembre del mismo año de 1966 de la revista Peñalara. Gregorio Pérez había nacido en Caín en 1853, donde murió en 1913. Realizó, pues, la escalada del Pico Urriello a los 51 años. Tiempo adelante ya, su hijo Agustín, en 1926, y sus nietas, María y Teófila, en 1935, le imitaron e hicieron la misma escalada. En cuanto al nombre del «Naranjo», hay los más fundados motivos para sostener que el verdadero es Pico del Naranco de Bulnes o, también, Pico Urriello. Tanto «Urriello», como «Naranco», son términos aglutinantes (Ur-riello), (Nar-anco) que proceden -según bien puede afirmarse- de la rama ibero-vascuence de las antiguas lenguas pre-indoarias y de las que ha llegado viva hasta nuestro tiempo el euskera. Ur , con función de prefijo en Urriello, es radical muy extendido en las zonas de Eurasia donde aquellas antiguas lenguas se hablaron y no ofrece dudas que significa elevación que se alza con verticalidad, ya sea en formaciones de la naturaleza o, bien, en lo construido de mano humana, como, en este último caso, y paradigmáticamente, las torres de unas u otras edificaciones. Y si en montañas tenemos la cadena de los Urales, entre Europa y Asia, en la mitad norte de la Península Ibérica existe un gran número de sierras y picos en cuyos geónimos entra en juego el sufijo ur , como los Urriellos o -en suvización fonética- Urrieles, en el macizo Central de los Picos de Europa, entre Asturias y León. Y allí, el Pico Urriello o del Naranco de Bulnes. Expresando el sufijo riello , o rieles , la claridad y la brillantez -a la luz de los rayos solares- de la desnuda piedra caliza de estas espectaculares montañas. Recordemos lo que significa rielar , término castellano que, al igual que brillo mismo, no procede del latín -en el que brillo es «fulgor» o «radiatio»-, sino también de las lenguas ibero-vascuences. Significando, a su vez, «naranco» manantial o nacedero de agua ( nar ), al pie o nava de una altura montañosa y en punto aislado o alejado ( anco ). En euskera, aranga quiere decir, precisamente, valle aislado. Siendo, precisamente, un nacedero así, un naranco, lo que se encuentra en la base del Pico Urriello. Y otros narancos hay en las montañas de Asturias, de Cantabria y de León y, en todos los casos, se trata de afloraciones de agua con las características dichas. Tenemos el monte del Naranco, cerca de Oviedo, y el manantial que en él mana, así como el naranco de Fuente Dé, en los propios Picos de Europa, dentro del área de tierras de Cantabria. Y, en las de León, el barranco del Naranco, por el que corren aguas que vierten en el río Torío (termino de Pola de Gordón), la fuentona del Naranco, en el valle de Valdosín (concejo de Valdeburón) y el arroyo del Naranco, que nace en el denominado Alto del Naranco -término de Llánaves-. Y de un naranco (la «Hondonada del Naranco») habla el gran escritor leonés Enrique Gil y Carrasco (1815-1846), nacido en Villafranca del Bierzo, en su relato «El lago de Carucedo», refiriendo que ese lago de esta comarca se formó súbita y bruscamente, según una leyenda, en el lugar de aquella hondonada, en cuyo fondo a buen seguro que manaba un naranco.

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