EN BLANCO
El que gana, gobierna
NO SÉ a qué tanto alboroto porque Ibarretxe se haya valido de dos votos del Partido Comunista de las Tierras Vascas para salir elegido lendakari: esos votos, mal que les pese a intolerantes y fanáticos, valen lo mismo que los de cualquier otra formación de las que se presentaron a las elecciones de Euskadi y sacaron diputados. Aunque también es verdad que el verdadero valor, el poco o mucho valor de esos apoyos, dependerá de su aportación a la felicidad, al progreso y al bienestar de los ciudadanos, los cuales no van a las urnas para matar el rato, sino para elegir a quienes les hagan la vida más agradable y llevadera. Si hemos conseguido descriminalizar el divorcio, despojándole de lo que de inquisitorial y culposo tenía, ¿no vamos a ir siendo capaces de descriminalizar la política, y particularmente la del País Vasco? Quien se somete al voto y a su supremo designio, quien acepta de veras la democracia, sólo puede hacer una cosa si esos resultados no le son propicios: aguantarse. Aguantarse, intentar convencer a más gente para las próximas elecciones y abstenerse de lanzar insidias contra los que han ganado, bien lo hayan hecho por mayoría aplastante o por su habilidad para lograr acuerdos de gobierno con otros. Y del mismo modo que en la vida el que paga, manda, así en democracia el que gana, gobierna. Por lo demás, y pese al lío que todavía hay montado y a que no se ha reestablecido enteramente la normalidad social y política, la situación del País Vasco es hoy infinitamente mejor, y mucho más esperanzadora, que hace un par de años. La gente de ese país no merece ni que la defrauden de nuevo, ni que la roben otra vez la esperanza.