EL RINCÓN
Simpatizantes
COMPRENDO que es una asociación demasiado fácil decir que los imanes atraen la desgracia, pero estos guías y modelos espirituales musulmanes, que son unos predicadores infatigables, reclutan muchos partidarios. Los hechiceros siempre tienen seguidores, ya que parecen estar convencidos de lo que dicen y además lo repiten mucho. Han logrado que al 25 por ciento de musulmanes británicos le caiga simpático el terrorismo o al menos que comprenda «los sentimientos y los motivos» de los que se lían la muerte a la cintura, como si fuera un turbante de medio cuerpo, y destripan a la gente que les acogió de buena fe en su país. Aunque la mayoría rechaza la violencia terrorista, casi todos se oponen a la civilización occidental por considerarla inmoral y decadente. En nombre de la sagrada libertad, las librerías musulmanas de Londres rebosan libros a favor de la Yihad. Algunos explican cómo se pueden fabricar artefactos explosivos caseros para ser aplicados después en nombre de Alá, lo que quizá no sea una ventaja de la democracia o más bien de los demócratas, que pueden volar por los aires en cualquier momento. En el momento más pensado, ya que el pánico se ha extendido. De ahí la «Operación Kratos», que consiste en disparar a matar. Duro y a la cabeza. Si la víctima es un electricista brasileño, basta con decirle «usted persone, le hemos confundido» y crear una comisión independiente para que analice los hechos cuando tenga tiempo. Un imán especialmente atractivo, Omar Bakri, que está actualmente exiliado en el Reino Unido, ha dejado muy claro lo que para nadie resultaba oscuro a excepción de Tony Blair: «Los atentados tienen sus raíces en el apoyo a la guerra de Irak». En su opinión no existirá un lugar seguro en la faz de la Tierra, mientras no sepamos qué pasa por la cabeza de un hombre que se hace explotar. En Egipto están blindando las pirámides.