NUBES Y CLAROS
Sobre todo, dignidad
PARECE MENTIRA que a estas alturas, tras haber llegado a límites inconcebibles protagonizados por aquellos que no tenían nada que ganar ni que perder, algunas fuerzas residuales en el proceso de Caja España sigan haciendo sangre en la mancillada imagen de la entidad. Sin entrar en los intereses de quienes sólo pretenden darse el gusto de morir matando, sorprende la falta de sentido de CC.OO., cuyas acciones debían estar marcadas más por el compromiso de ser consecuente que por la conveniencia de salir a la palestra en busca de un dudoso protagonismo. Resulta lamentable que una organización de la trascendencia del sindicato ande poniendo en jaque un día sí y otro también (siempre, mientras haya quien lo recoja) al candidato de la lista que ellos mismos respaldaron. Quizá habría que recordar que se subieron al carro ganador después de haber hecho pucheros hasta conseguir un hueco en la lista, adornado con el discursete que fuera. Si le respaldaron, y ahora consideran que no es el apropiado, deberían predicar con el ejemplo y adoptar la retirada digna que propugnan para otros. Tampoco tiene sentido que anden amagando ahora con iniciar procesos penales que la gran mayoría de los implicados ya descartó. Para unos y otros habría que poner un rasero de dignidad: presenten la demanda y luego háganlo público, o dejen de marear la perdiz. Lo único cierto de este asunto es que todavía se están ajustando los repartos. Pero enmarranar para sacar mayor tajada es flaco favor a la caja cuyos intereses dicen salvaguardar. Apenas pueden salir con la cabeza alta de este lance aquellos que mostraron desde el primer momento sus cartas, fueran de mejor o peor aceptación. Mientras, los miles de personas que confían en el sindicato merecen un comportamiento más digno.