EL BALCÓN DEL PUEBLO
Culebrón en Caja España
NO HUBO fumata blanca en Caja España. Se celebró ayer, tal y como estaba previsto, la asamblea general, pero no pudo reunirse el consejo de administración y, por ende, elegir al nuevo presidente de la entidad. El anterior, Victorino González Ochoa, ya había entregado los trastos. Continúa, pues, el culebrón por un par de días más. Ya aburre. La Consejería de Hacienda que dirige Pilar del Olmo, había decidido validar el proceso electoral de Caja España al no constatar irregularidades muy graves que pudieran cambiar los resultados. Y con el visto bueno de Hacienda, ha continuado el calendario estipulado. Ayer, digo, se reunió la asamblea general de la entidad financiera para renovar a sus consejeros por los grupos de impositores, empleados, entidades fundadoras y entidades de interés general. Algo más de la mitad de sus miembros. A la asamblea, tutelada por el vicepresidente primero, José Francisco Martín, asistieron 148 de los 160 miembros que la componen. Su desarrollo fue de absoluta normalidad. La candidatura encabezada por el empresario Santos Llamas y Llamas, mal llamada de consenso, pero sí de aplastante mayoría, logró 138 votos a favor y 10 abstenciones. Es fácil deducir, sin margen de error, que se inhibieron los representantes de CC.OO. y del PAL (Partido Autonomista Leonés). Todos los demás -recordémoslo: PP, PSOE, UPL, UGT, Asaja/Csica, UEA y los consejeros de la lista de Pedro Conde- hicieron causa común. Los consejeros de CC.OO. y del PAL -siete y tres, respectivamente- han voceado sus desencuentros con Agelco. El candidato de IU a corregidor de León, José Luis Conde, se descolgó con acusaciones de grueso calibre. Vino a decir que Agelco era un «lobby» subversivo de poder. Sus disidencias están en el juzgado, donde no fue posible la conciliación. IU y CC.OO. están unidos como la rueda y la polea. Que sus siete votos hayan quedado en el casillero de la abstención parece evidente. Vamos, algo así como lo de blanco y en botella. Por su parte, para Agelco, en el que Santos Llamas es referente, el PAL es como un furúnculo. Mejor dicho, no el PAL, sino su padre fundador, José María Rodríguez de Francisco. El actual concejal de Deportes tiene vocación fundadora, aunque no se parezca en nada a aquellos abades, desprendidos y anacoretas, del Císter o el Cluny. Su enfrentamiento con Agelco es ya de vísceras. Bien, pues para esa batalla, que le supongo irremisiblemente perdida, cuenta con la lugarteniente Covadonga Soto, también edil y de su pueblo. La fidelidad de ambos no tiene grieta alguna. Covadonga Soto tenía en su mano que ayer se reuniera o no el consejo de administración de Caja España. Una sola objeción impedía el sanedrín. Y Covadonga Soto optó por el adiós. Una decisión que no sirve para nada. Sólo para decir: aquí estamos. O para la baladronada de su presidente: «Nos veremos tras las elecciones municipales». El final del gran culebrón, pues, será el martes próximo. Ayer mismo, José Francisco Martín, que presidía la asamblea general, ha convocado al consejo de administración para las 12 horas, en Botines. Ahí habrá concluido un proceso retranqueado, con demasiados figurantes y pocos actores de peso. Lo mejor, sin duda, han sido los silencios y el señorío del adiós.