Aquí... lo de siempre
El curso escolar se inicia con la puesta en marcha de la Ley Orgánica de Educación y su correspondiente desarrollo reglamentario. Una ley que se ha criticado hasta la saciedad y donde el consenso parlamentario brilla por su ausencia. Desde el primer momento, el profesorado y el sindicalismo responsable han expuesto con claridad que la ciudadanía no se merece mediocridades al más puro estilo Logse. Sería recomendable que se dieran las condiciones idóneas para que existiera un pacto educativo. Hace unos días me comentaba un grupo de profesores y profesoras la necesidad de ese consenso para evitar el constante debate ideológico-educativo. La educación precisa de recursos y soluciones urgentes ante la situación por la que atraviesa el profesorado: desmotivación, violencia en las aulas, falta de autoridad, desprestigio profesional, existencia de «objetores escolares», despreocupación social... Es imprescindible concienciar a la comunidad educativa para que ésta exija en cada comunidad autónoma un Plan de Acción contra la violencia en los centros educativos. Castilla y León -que no es precisamente un ejemplo a imitar en temas como dirección de centros, itinerancias, pago al profesorado, reconocimiento docente, educación de adultos, sustituciones...- ha abanderado un instrumento inicial como es el Plan de Convivencia Escolar, adelantándose incluso al Ministerio de Educación y Ciencia. Si bien es cierto que el citado Plan es sólo un punto de partida, también es verdad que ya ha servido para dar soluciones a muchos problemas en centros docentes. Hace unos días leíamos en una revista profesional de educación unas afirmaciones categóricas, por su certeza y rotundidad. Desde hace tiempo existe una organización independiente de profesores (Anpe) que viene haciéndose eco del deteriorado clima de convivencia en los centros: «Los problemas de indisciplina y el nivel de conflictividad están generando problemas a la comunidad escolar, especialmente al profesorado de Secundaria y, sin embargo, salvo contadas excepciones, las administraciones educativas han pasado por alto la realización de un diagnóstico riguroso de la situación y, menos aún, la puesta en marcha de soluciones realistas y efectivas para corregir tan grave problema». Siguiendo la recomendación del profesorado, y teniendo en cuenta la diaria labor de Anpe, no quiero dejar pasar esta ocasión sin hacer efectivo el reconocimiento a esa entidad por las muchas medidas que ha puesto en marcha durante cursos precedentes, en aras de la mejora profesional de los docentes. Una de ellas es la creación de la figura del Defensor del Profesor, cuya existencia ha supuesto que el profesorado no se sienta solo y desamparado, sino que cuenta con amparo de garantía siempre que lo necesite. Jesús Salamanca Alonso ( Valladolid). Después de mi vuelta de vacaciones, me encuentro que a don Miguel Cordero del Campillo, le han concedido la Medalla de Oro de la Ciudad de León. Como hijo del pueblo de Vegamián, hoy oculto bajo las fecundas aguas del Porma, quisiera felicitar en mi nombre, y en el de todos nuestros paisanos a don Miguel por el nuevo galardón que le ha concedido recientemente el Ayuntamiento de León. Hablar de este montañés y leonés es de sobra conocido para todos los leoneses, su currículum nos demuestra su incansable labor y dedicación reflejada en el libro publicado recientemente sobre su vida. Es de valorar que siempre ha llevado el nombre del pueblo que le ha visto nacer: Vegamián, y el de León no sólo por España, sino por todo el mundo. Esperemos que siga estando mucho tiempo entre todos nosotros, para que podamos aprender de su sabiduría y experiencia y seguir llevando el nombre de León y de su pueblo de Vegamián por todo el mundo. I sidoro de la Fuente Bayón (León). Amable Villar (Lois).