Diario de León
Publicado por
ANTONIO NÚÑEZ
León

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Y NO TENEMOS otra. La misa de ofrendas a la morenica Virgen de la Encina, quién la sacara, acabó el sábado a hostias entre populares y socialistas con el obispo don Camilo en medio. Esto no lo hubiera mejorado ni Guareschi en sus cuentillos del alcalde rojo Peppone y los democristianos meapilas de su Italia natal. En favor suyo hay que decir que le faltaban personajes inverosímiles entonces como el alcalde de Oencia, mister Estanga, que se cree Gary Cooper y no pasa de Cantinflas. Por mis pistolas. En cuanto al delegado del Gobierno, Miguel Alejo, sigue siendo buen amigo, pero comparado con Peppone ni tiene ni media hostia. No se les puede dejar solos, juntos y, menos aun, revueltos. Pensándolo piadosamente uno no sabe qué cojones, con perdón, pintaba en misa Alejo, lo mismo que Estanga haciendo discursos, que no es lo suyo. En cuanto al señor obispo, lo normal es que tronara desde el púlpito contra el divorcio expres, que le quita bodas y bautizos, y la dichosa asignatura de Educación para la Ciudadanía, que a buen seguro le va a restar también rapaces en la catequesis. Cada cual es muy libre de comulgar con según con qué ruedas de molino, aquí paz, después gloria, todos en casa y Dios en la de todos. Más o menos en esto consiste la democracia, menos para Bin Laden y algunos del Bierzo. La Virgen de la Encina es con diferencia y junto a la de Castrotierra, a este lado del Manzanal, una de las más simpáticas. Las dos hacen madurar la uva, no dejan que se sequen los pimientos y hasta el año siguiente por estas fechas curan todo lo que merece la pena curar: chorizos, cecinas, botillos, etcétera. Lo único que no curan es el cáncer de colon, según mi médico de cabecera, que, por no creer, ni siquiera cree en los microbios. El esperpento político del otro día no fue nada ameno ni festivo, como hubiera correspondido a la Virgen de la vendimia, que nunca tuvo mal vino, al contrario que la clase política. Con lo fácil que hubiera sido predicar a secas en la misa: «Virgencita, que me quede como estoy».

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