AL TRASLUZ
Menos pulsos
LOS IRRESPONSABLES siempre proclaman que no les temblará el pulso al tomar sus decisiones, es una de las características que comparten con los tiranos y con los locos, por no añadir otros gremios que el libro de estilo no me permite expresar. Ibarretxe afirma que a él no le temblará el suyo cuando llegue el día de convocar su consulta sobre soberanía, pese a que se lo impide la Constitución. El pulso de los demás no cuenta para él. Cuánta grandilocuencia. Habla y sus acólitos le aplauden, contagiándose mutuamente espejismos de destino, elevando a la categoría de epopeya lo que sólo es ruido. Sin embargo, es una señal de decencia política que el pulso tiemble a quienes tienen poder. El digno temblor de la prudencia. A Bin Laden no le tembló el pulso, ni a Bush. Ni a Putin. Tampoco al ejército birmano cuando acribilló a unos monjes. Los prepotentes siempre son firmes, pues otros son quienes sufren sus desatinos. No abogamos por políticos hamletianos, en constante debate entre el ser y en no ser, sino por hombres y mujeres responsables, con sentido de Estado y percepción de la gravedad de sus posibles errores. Según Zapatero el lendakari «vive en otro país, en otro continente y en otro siglo». Y en otro planeta, añadimos. El presidente del Tribunal Constitucional no ha tenido que convocar un congreso de juristas para declarar que su institución se opondrá a tal consulta. Rubalcaba anuncia firmeza y pide no caer en alarmismos; de acuerdo, pues basta con aplicar la legislación, aunque son otros quienes tienen que darse por enterados de esta obviedad. Imaz ha mostrado su preocupación por las consecuencias que tal medida puede acarrear a su partido. ETA respalda la consulta, no debe extrañarnos, tampoco a ellos les ha temblado ni les tiembla el pulso.