AQUÍ Y AHORA
Mártires
LA IGLESIA en España se prepara para un acontecimiento ciertamente singu lar: la beatificación de 498 mártires, que tendrá lugar en la ciudad de Roma, concretamente en la plaza de San Pedro, el domingo 28 de octubre. El 27 de abril de este año, 2007, la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal había hecho público un mensaje con esta ocasión: «Os anunciamos con profunda alegría que, en el próximo otoño, Dios mediante, tendrá lugar en Roma la beatificación de 498 hermanos nuestros en la fe, de los muchos miles que dieron su vida por amor a Jesucristo en España durante la persecución religiosa de los años treinta del pasado siglo XX. La Iglesia reconoce ahora solemnemente que murieron como mártires, como testigos heroicos del Evangelio». El mártir es, esencialmente, un testigo; un signo vivo del amor más grande, de aquel que, siguiendo las huellas del amor de Cristo, da la vida por sus amigos. Esta entrega de Cristo da forma a la Iglesia que es, desde el comienzo, Iglesia de mártires, asamblea de testigos. El mártir, valorando la vida, sabe que ésta no es el bien supremo, sino que puede ser entregada para confesar la fe. La verdad última del sentido de su existencia es, para el mártir, la verdad del Evangelio, la Buena Noticia de la Resurrección del Señor. El martirio, como signo de amor, incluye el perdón al asesino y al perseguidor. Hacer memoria de los mártires no equivale jamás a un ajuste de cuentas o a una revancha. En todo caso, su recuerdo constituye una llamada a la reconciliación. Una actitud, la reconciliación, siempre necesaria para una sociedad que quiera, asumiendo el pasado, mirar al futuro con esperanza. Cuatrocientos noventa y ocho mártires, 498 hermanos en la fe, 498 españoles perseguidos por confesar a Cristo. Cuatrocientos noventa y ocho biografías que suponen un motivo propicio para que todos -creyentes o no- revisemos nuestra historia común a fin de que, en adelante, no se convierta nunca en una historia de enfrentamiento.