Buscando raíces
Cambio climático: una nueva moral Toda secta, toda tribu, necesita su tótem. La izquierda, huérfana de ideas y de proyectos ansía atraer a las masas con miedos renovados y para ello ha encontrado un nuevo icono, el cambio climático, el apocalipsis anunciado por el profeta de las minas de zinc, Al Gore. Exigen sumisión, no aceptan la réplica ni la duda. El acólito simplemente debe obedecer y arrodillarse ante la sapiencia de la presentación en power point del americano que por tierras patrias, anunciarán los nuevos apóstoles, intentando salir de la decadencia en la que llevan tiempo dormitando en sus respectivas disciplinas. Si realmente profundizaran verían que el tan cacareado consenso científico no es tal, fuera de la obviedad de que las temperaturas están, sin duda, subiendo -aunque no en todas partes pues en algunas son más bajas que nunca-. Hoy sabemos que los mares hace treinta mil años perdieron todo su hielo, que los niveles de CO 2 eran mayores entonces, que en la edad media se llegaron a plantar viñedos al norte de Edimburgo por las altas temperaturas, que los parámetros y cálculos con los que se ha medido el cambio climático se basan en fórmulas erróneas... tanto da, ellos no lo aceptarán, no se alterarán sus semblantes. Ignoran que la ciencia se conduce por la duda, la comprobación , el escepticismo, la experimentación, no por asentir como un asno ante un Premio Nobel dueño de empresas contaminantes que cobra doscientos mil euros cada vez que lanza su rollo preparado. Los aleccionadores del Ministerio de Educación para la ciudadanía -me suena a Orwell- se han dado cuenta del potencial que tiene el nuevo dogma. Como cardenales laicos se han apresurado a gastarse una buena cantidad de dinero en comprar los vídeos del que compitió con Bush sólo en derrotas, para llenar institutos y colegios con la nueva verdad oficial socialista. No paran estos chicos. Les encanta lavar cerebros de tiernos infantes. Detrás del cambio climático se esconde una nueva moral. La idea es que si el culpable del mismo es el CO 2 , y éste gas lo ha producido occidente y el sistema capitalista es invento americano, entonces es que el culpable de todo es, en el fondo, Estados Unidos, el diablo de los santones de la izquierda. Pues bien, algunas hipótesis apuntan a que el aumento del CO 2 no es la causa del cambio climático, sino fundamentalmente, su consecuencia. La solución no está en no emitir más CO 2 sino en invertir en tecnología para descubrir nuevos combustibles (hidrógeno, por ejemplo), nuevas formas de energía más limpias. La solución no está en cambiar nuestro sistema de vida, el que nos ha hecho más ricos y prósperos; es avanzar más en él, ir más allá, ampliarlo a más y más gentes. Esa es la vía que propone Norteamérica, la que han silenciado desde los púlpitos de la izquierda. Kyoto no es más que un remiendo carísimo que frenará el desarrollo de los países pobres y que no logrará nada, por eso no lo cumplimos y por eso nunca se debió firmar. Así que, por mucho que se escandalicen, que las izquierdas abran sus bocas de mero ante las palabras de Rajoy, siempre es interesante que un político se atreva a decir que es posible discrepar del Régimen de Z, que hay otras vías y otras salidas, que existe otra forma de pensar y que no todos los españoles asienten y aplauden como bobos cuando se les muestra el power point de Gore. Manuel Ángel Morales Escudero (León) C ristina Arrúa (Buenos Aires).