EL PAISANAJE
Laicos y en procesión
Y DE PASOS penitenciales cristos secularizados, dicho sea con permiso del señor obispo, que espero no lo tome a blasfemia. Uno trata sólo de destacar que en apenas una semana, justo desde las elecciones, España haya pasado de ser un país rojo y laico a otro de masivas manifestaciones de mucho capirote. A Rouco puede que le cuadre, pero a otros no. Alcaldes, presidentes autonómicos y algún que otro ministro presiden estos días las procesiones desde balconadas oficiales. En León, sin ir más lejos, el Ayuntamiento rifa veinte plazas entre la ciudadania con vistas a la plaza Mayor para acompañar el alcalde socialista Paco Fernández y en Andalucía, la tierra de María Santísima y de Chaves no dan abasto. Arrependidos los quiere Dios, si hay dios que lo entienda. En los nuevos tiempos del divorcio exprés, matrimonios civiles de parejas con o sin distinción de sexo, allá ellos y ellas, y bautismos y comuniones laicas en los que también se forran los restaurantes para dar prédica entre incrédulos, la Semana Santa leonesa lo único que ofrece como alternativa no confesional es el entierro del Genarín. Lo mató de noche una camioneta de la basura conocida por la Bonifacia , apodo que responde al alcalde de la época y que ha hecho famosos a los dos. Si no las diña Geraro, al que pillaron en un mal momento con los pantalones bajados al salir de una casa de notable reputación, muy reputada, nadie se acordaría hoy de Bonifacio. Así se escribe la historia. A un servidor no le gustan las tamborradas de la Semana Santa. En compensación procura también no dar la tabarra, pero le fastidia, y mucho encontrarse cortadas las calles de la ciudad y que, cuando le preguntas al guardia «¿Oiga, yo cuándo desfilo?» te conteste dos horas después «cuando pasen los del ku kus klan ». En cuanto a la limonada y la costumbre no menos secular de matar judíos ha dicho el médico de cabecera que mi hígado carece de autoridad moral para oponerse a la alianza de civilizaciones contra el Estado de Israel. Ni en eso coincidimos ya el Gobierno y yo.