Diario de León
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En cualquier disciplina deportiva batir un récord está considerado como una hazaña, siendo motivo de gran alegría. En cualquier faceta de la vida, conseguir un récord es asimismo motivo de admiración. Cuando se habla de récord se entiende siempre como algo positivo. Existe también el récord negativo cuando alguien fracasa ya sea en el terreno deportivo como en la vida misma. En las pasadas elecciones generales del día 9 del presente mes, un partido político, la Unión del Pueblo Leonés, cosechó un récord tan negativo que califico de imposible por irrepetible. Porque irrepetible es que un partido político saque un número de votos inferior al número de afiliados. Que se haya perdido el 90% de los votos en tan sólo ocho años es un extraordinario récord negativo, pero lograr menos votos que afiliados es un récord imposible, pero cierto. ¿Tiene este «imposible» alguna explicación? Todo lo que hace el ser humano tiene una explicación lógica. Se han publicado diferentes opiniones. Ninguna me convence. Algunos porque no saben o no se enteran; otros porque no quieren enterarse y así es imposible dar una explicación convincente. La UPL, desde su fundación a principios de los años noventa, llenó de ilusión y de esperanza a mucha gente. El deseo de conseguir una Autonomía como el resto de las regiones españolas ha sido y sigue siendo un deseo generalizado de los leoneses, incluso entre los que votan al PP o al PSOE. Todas las estadísticas publicadas dan fe de ello. Los ciudadanos que hemos nacido en esta bendita tierra somos leoneses, nos sentimos sólo leoneses, además de españoles naturalmente. Esa ilusión de los ciudadanos se convirtió en confianza y en votos a la UPL. La prueba la tenemos en las elecciones municipales y autonómicas del año 1999 donde se lograron siete concejales en la ciudad de León, tantos como el PSOE y tres procuradores autonómicos. En las generales del año 2000 se superaron los 40.000 votos, un éxito nunca igualado, quedando a las puertas de haber sacado un diputado nacional. El pacto por León, como así se le llamó, suscrito por el entonces líder de la UPL, José María Rodríguez de Francisco, enfrió los ánimos de muchos y lo demostraron en las siguientes elecciones del año 2003 con dos concejales menos en León. El pacto por León fue considerado por los ciudadanos como una traición a la Autonomía por unas poltronas en beneficio de unos pocos «leonesistas». Ese pacto fue un auténtico divorcio entre la UPL y los ciudadanos con la pérdida de confianza y la falta de conexión entre ambas partes. Muchos leoneses me han confesado tener la sensación de que la UPL había cambiado el honor de una Autonomía por el deshonor de unos intereses personales. Así se lo comuniqué al señor Rodríguez de Francisco en varias ocasiones. El año 2003, a pesar del varapalo recibido en las elecciones municipales y autonómicas con pérdidas sensibles de votos, el señor Rodríguez de Francisco volvió a hacer un nuevo pacto de gobierno en la ciudad de León, esta vez con otro partido. Tal pacto aumentó aún más la desconfianza de los ciudadanos hacia la UPL. La prueba fue el tremendo varapalo en las elecciones generales del año 2004, bajando de los 40.000 votos a solamente 14.000 con la pérdida de dos tercios de los votos Este cambio de objetivo político trajo, no solamente la desconfianza de los ciudadanos en la UPL, sino la ruptura del partido en dos. Una ruptura que produjo graves consecuencias en forma de una nueva pérdida de votos en las elecciones municipales del año pasado, no pasando de tres los concejales en la ciudad de León. La desconexión entre el pueblo y la UPL es cada vez mayor, causando serias discrepancias entre los máximos dirigentes. Nadie reconoce los errores, ni siquiera se analizan los resultados. Todo el mundo está satisfecho, al fin y al cabo, se habían conseguido unas poltronas. En esta situación se llega al Congreso de noviembre del año pasado con la renuncia del secretario general, señor Joaquín Otero, de presentarse a la reelección. . Un Congreso que sólo sirvió para crear un nuevo divorcio entre el nuevo líder y las bases del partido. Un Congreso que puso todas las trabas del mundo para impedir la presentación de candidaturas al Comité Ejecutivo y a la propia Secretaría General del partido. Un Congreso que dividió a las bases, formándose al menos cuatro tribus de familia, desconectadas entre sí, cuando no enfrentadas. En este corto espacio de tiempo transcurrido entre el Congreso y las elecciones pasadas, la desilusión entre las bases ha sido decepcionante. La consecuencia de esa desilusión ha sido el récord «imposible» obtenido en las últimas elecciones del pasado día 9 Hasta el nuevo secretario general ha reconocido que los afiliados se quedaron en casa, no fueron a votar. ¡Vaya récord! Y en sólo tres meses ¿Tiene esto remedio? Naturalmente que lo tiene. No hace falta una varita mágica, ni siquiera un milagro, aunque no vendría mal. El remedio está en volver a los orígenes, que el partido planifique toda su política para lograr el objetivo prioritario de su propia existencia: la Autonomía Leonesa. Y, cuando se tenga que ocupar una poltrona, que se utilice ese poder para insistir en el deseo común y no en satisfacer una ambición personal. (El actual diputado leonesista, señor Lázaro García así lo hace y así lo parece). Hasta ahora, la UPL no ha sido capaz de dar un solo paso en esa dirección porque no se lo ha propuesto ¿Pruebas? En el penúltimo Congreso fue aprobada por unanimidad una ponencia para celebrar el segundo o tercer domingo de abril el «Día de León» para conmemorar la Fundación de las Primeras Cortes Democráticas de Europa en León el año 1188. Debía ser una celebración abierta a todos los ciudadanos con el fin de recuperar la confianza en la UPL. Ni se ha celebrado ni hay planes para hacerlo, desobedeciendo al Congreso. Asimismo, en el último Congreso fue aprobada también por unanimidad otra ponencia para formar uno o varios equipos para organizar actos para conmemorar el 1100º Aniversario de la Fundación del Reino de León ¿Qué se ha hecho? Que yo sepa, nada de nada. Resumiendo, ¿Cuáles son los resultados de los casi veinte años de existencia de la UPL? No hemos dado un paso para la obtención de la Autonomía Leonesa, hemos perdido la confianza y los votos de los ciudadanos y hasta hemos logrado la desilusión de los propios afiliados Esa es la realidad. Si preguntamos a los ciudadanos seguramente nos responderán con aquellas palabras que dijo Churchil a los políticos ingleses que pactaron con Hitler en vísperas de la Segunda Guerra Mundial ...»aceptáis el deshonor por conservar las poltronas y perderéis las poltronas con deshonor» Esto ya sucedió el pasado mes de mayo a dos personas aquí en León ¿Lo recordáis? Me resisto a creer que esto nos esté pasando a nosotros.

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