TRIBUNA | alejandro vidal álvarez
Los estudiantes estamos en contra del Plan Bolonia
LA COORDINADORA de Representantes de Estudiantes de las Universidades Públicas (CREUP) se reunió recientemente León, con defensores universitarios. En las jornadas también participo el rector José Ángel Hermida. Supuestamente pretendían informar y debatir sobre el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). Lo que dijo Diego Ortega presidente de la CREUP -"que los que nos oponíamos al EEES somos « grupos muy reducidos » y que « la Universidad ni se va a privatizar ni se va a vender »-es un chiste de muy mal gusto. Para empezar no es cierto que la CREUP represente a más de la mayoría de los estudiantes de universidades públicas españolas; de hecho prácticamente nadie conoce esta institución. ¿Por qué porcentaje real de los estudiantes han sido elegidos estos representantes? Si en las elecciones votan aproximadamente un 10 o 15%, podemos imaginar su nivel de representatividad, teniendo en cuenta además que no todos los votos van para ellos. Y no representan a nadie de Cataluña, donde la inmensa mayoría de los estudiantes no quieren para nada el Plan Bolonia. Lo curioso es que son ellos, los que están montados en cargos, trampolín de enchufismos y otros quehaceres poco democráticos, los que falsamente nos acusan a nosotros de manipular a los estudiantes para « conseguir nuestros propios fines ». ¿Nos podría explicar esa mente preclara a qué fines aspiramos oponiéndonos a Bolonia? Como dice el refrán, todo ladrón cree que los demás son de su condición.
Desde AEU (Alternativa Estudiantil Universitaria), asociación de estudiantes, luchamos contra la implantación del Plan Bolonia en nuestra Universidad, junto con otras asociaciones universitarias y de instituto, porque nadie va a denunciar esta gigantesca estafa si no lo hacemos los estudiantes organizados autónomamente. ¿Por qué la CREUP si realmente nos representa no ha promovido ni realizado debates públicos y abiertos sobre las consecuencias reales del Plan Bolonia en todas las Universidades de las que son representantes? ¿Por qué hay una desinformación tan grande al respecto?
El EEES conocido como Plan Bolonia es un ataque directo contra la Universidad pública y el derecho a la educación, un ataque perpetrado por los que defienden los intereses mercantilistas de los bancos y de las empresas privadas y por un Gobierno que, haciendo dejación de su responsabilidad para financiar y gestionar adecuadamente la Universidad teniendo en cuenta el interés social y el bien público, provocarán su ruina. Estos bancos y empresas privadas empezarán a controlar y se apropiarán de la investigación y el capital humano que se formará en la Universidad pública. Las reformas neoliberales están privatizándolo todo: la sanidad, el agua, y por supuesto la educación superior. No resulta extraño por tanto que la Secretaría de Universidades haya pasado del Ministerio de Educación al de Ciencia, Innovación y Tecnología, muy asociado a los intereses empresariales, cuya ministra Garmendia perteneció a la CEOE.
Todo el mundo sabe que quien financia una institución la controla. ¿Quién va a financiar la Universidad si el Estado, las comunidades autónomas, el sector público, maliciosamente no lo hace? Quien tenga dinero. ¿Y quién tiene suficiente dinero, aparte del sector público, para poder invertirlo a corto plazo y obtener beneficios a medio y largo plazo? Evidentemente: las grandes empresas y los bancos y cajas de ahorro. Y como no podía ser de otra manera el criterio que va a guiar su «inversión» va a ser el de la rentabilidad, el de los beneficios, sin importar el interés social que es el fin que debe guiar la actuación pública. ¿Es ésta la tan cacareada autonomía universitaria? Por tanto, no es de extrañar que esta reforma se vaya a cargar a bote pronto unas cuantas carreras. ¿O es que los «asustados» estudiantes de Magisterio protestan por nada? No estamos asustados ni confusos, estamos concienciados, que es muy diferente.
La privatización, elitización y mercantilización están ahí. No hay más que leer la normativa que lo implanta y comprender sus consecuencias: Las declaraciones europeas, la LOU de 2001 que recortó la participación estudiantil en los órganos de gobierno de la Universidad, el Real Decreto 1393/2007 que implantará el grado y posgrado (la Aneca, etcétera), la nueva configuración de los Consejos Sociales en la Universidad (donde los empresarios tendrán 6 representantes y los estudiantes 1) los cuales tendrán por primera vez facultad de decisión para aprobar los presupuestos y la programación plurianual de la misma y tendrán la noble competencia de, literalmente, potenciar el mecenazgo. ¡Qué gran progreso! ¡Una Universidad pública dependiente de mecenas! Es innegable cuál es su intención.
Los estudiantes no contamos para nada en esta reforma que viene impuesta desde las altas esferas. Porque quieren que seamos consumidores de una mercancía, cuyos contenidos devaluarán oportunamente, que encima pagaremos cada vez más cara porque las verdaderas titulaciones que nos cualificarán, en un mercado laboral cada vez más competitivo y precarizado, serán los posgrados, y éstos sólo serán accesibles a través de un master, que costará al año de 3.000 euros en adelante. Es decir, la enseñanza universitaria se elitizará ¿en base a la meritocracia? No, en base a criterios económicos. Pero no pasa nada, los banqueros, dispuestos a chupar la sangre a quien haga falta, y enriquecerse a costa de hundir la economía mundial, ya han visto dónde está el negocio. Ya han firmado convenios de colaboración con el Estado, para que los estudiantes, si no pueden pagarse los estudios, puedan pedir un préstamo, las denominadas «becas-préstamo» (autofinanciarse, lo llaman) ¡Hasta qué extremo llega la manipulación! Porque esta expresión es un oxímoron, una contradictio in terminis . La beca es gratuita, una prestación a fondo perdido que da una entidad pública como mecanismo redistributivo que garantiza la igualdad de acceso a los estudios para evitar discriminaciones por razones económicas. El préstamo es un contrato privado por el cual un banco presta dinero que posteriormente habrá que devolver con un interés. La trampa está en que las becas no desaparecerán a corto plazo sino que, progresivamente, serán desplazadas por los préstamos bancarios, lo cual será un gran negocio para los bancos y cajas, porque ven en los jóvenes un « colectivo estratégico » con « muy baja morosidad » (Jorge Buergo, director de marketing de Caja Duero).
No he mostrado más que la punta del iceberg. Lo que da de sí este espacio. Desde AEU retamos a cualquiera a leerse todas las normas jurídicas y declaraciones, quién está detrás de ellas, quién las ha promovido (desde luego no los estudiantes) y con qué finalidad, desde el Informe Bricall (financiado por multinacionales) hasta el último Real Decreto de 2007, para tener un debate público, abierto y sincero sobre el Plan Bolonia, en el que todos estemos presentes. Los estudiantes concienciados por una Universidad Pública y de calidad lo tenemos muy claro: ¡Pararemos Bolonia!