CRÉMER CONTRA CRÉMER | VICTORIANO CRÉMER
Caja España en la brecha
CAJA ESPAÑA es nuestro problema. Desde siempre pero en ninguna época con tantísimos temores sobre nuestros ahorros.
Hubo un tiempo en la complicada historia de León, o sea de España, en el que los paisanos, los vecinos, los imponentes o impositores, así que se veían ante un momento de zozobra, se dirigían a la Caja de Ahorros y Monte de Piedad la cual como aseguraba la copla, acudía prestamente a ofrecernos ayuda y consuelo.
«Porque las Cajas de Ahorro / son como nuestras madres / que con sus ayudas / nos quitan el hambre...
Bueno eso era un decir que se decía para poner de manifiesto el bueno o mal comportamiento de la benemérita entidad.
A la Caja de Ahorros, tan honestamente regida por un Patronato de hombres probos, acudían los pobres y los menos ricos.
Y las madres de la época, pese a no temer ni por los efectos del volcán ni por la posible crisis, siempre sobre nuestras cabezas, tomaban de la mano a sus tiernísimos infantes y en lugar de encaminarles a la Escuela de Fanjul les dirigían a la Caja.
Tal era la presión o influencia que la caja ejercía, que se decía que en León todos los edificios, viviendas y comercios, miraban a la Caja de Ahorros y Monte de Piedad.
Yo mismo, para no ir más lejos sentí la atracción de la Caja y me dispuse a servirle en la medida de mis escasos medios personales y conseguí integrarme entre el funcionariado como director de algo relacionado con el arte... Y fiel a mi condición de profesional a sueldecito, abrí una cartilla y una cuenta y coloqué mis escasos denarios ahorrados para el día de mañana, que fue el día de hoy, rodeado de trampas y de carencias por todas partes menos por una que unía al infeliz ahorrador con el Continente. Y fue entonces cuando las Cajas comenzaron a ensayar modos y maneras en el manejo de dineros y de influencias.
Y cuando nos dimos cuenta los del ahorro como medida de la felicidad, nos encontramos con que la entidad de nuestros amores, pasaba a ser regida bajo los efectos de la política insaciable y cruel.
Y así que nos dimos cuenta de que no acertábamos, nos vimos amenazados con la integración, que viene a ser un mecanismo económico que sirve para quedarse con el dinero de los débiles para fortalecer aún más al depósito del ahorro nacional...
Y oiga, señor, no es que digamos que digamos: Desde el profundo rumor de la manipulación de las Cajas por el novísimo sistema de encomendar la manipulación de los depósitos a la representación de partidos y de asociaciones, sin exigir a nadie la garantía de que puede suceder que un mal día nos veamos en la miseria, se están produciendo movimientos de verdadero extravío.
Y los ahorradores estamos asustados. El desasustador que nos desasuste buen desasustador será.