A LA ÚLTIMA
Paños calientes
L os Presupuestos Generales del Estado para el 2011 empiezan su debate en el pleno del Congreso y no se descartan algunas sorpresas. La primera es que se podrá discutir y votar la enmienda de congelación o no de las pensiones de mayor cuantía. Puede que por error o por necesidad política, ya que hay caja para afrontar ese gasto, pero no se aprobará porque el Gobierno se había opuesto por activa y por pasiva. Los mercados internacionales penalizan aquellas actitudes dubitativas y cambiantes que manipulan, por interés político, las medidas publicadas para reducir el déficit y controlar el gasto.
Son las reglas de juego que varias cumbres del G-20 no han sido capaces de cambiar. La subasta para elegir a los países acreedores de una intervención del Fondo de Emergencia de la Unión Europea pasó de Grecia a sobrevolar en las últimas horas a Portugal y a Irlanda.
Pero no nos equivoquemos porque ese Fondo tiene 750.000 millones de euros y las necesidades de Grecia, Portugal e Irlanda no llegan juntas ni a 130.000 millones. ¿Para qué tanta previsión? Para España. El problema para todos los países es la necesidad de que en nuestro país hagamos bien los deberes de recortes, reformas y políticas de empleo que eviten, de una vez, los fantasmas de bancarrota, de corralito que tanto nos atemorizan.
No se trata de alarmar porque sí. La cuestión es resaltar la necesidad de que Gobierno, oposición, comunidades autónomas, ayuntamientos, patronal, sindicatos y ciudadanos en general estemos comprometidos en realizar un diagnóstico claro de la verdadera situación, asumir los costes que corresponden a cada uno y adoptar las medidas que sean precisas para superar la grave situación que sufren miles de personas en España y que está degradando muy considerablemente la confianza de los ciudadanos en su clase política y también en el sistema de gobierno. Es vital, para salir de la crisis, el compromiso social alimentado por el ejemplo político, económico y periodístico que haga frente a los especuladores y se abandonen los paños calientes.