Diario de León
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León

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Lo único que en realidad me gustó de esa picuda carrera fue el Derecho Romano. Lo impartía Silverio Fernández Tirador y se apasionaba con él de tal forma, que nos contagiaba con dotes de jurisprudente su admiración por la ley bien construida (fuera de clase era Lin, cercano, torrencial y persuasivo). «El Romano es el padre de nuestro derecho, insistía, y late aún en lo hondo de los códigos occidentales». Y nos pirograbó en la mollera las tres grandes ideas (me repito mucho en recordarlas... y a Lin) sobre las que se fundamenta y sostiene el eficaz tinglado jurídico que montaron los romanos para poder gobernar durante siglos un imperio bestial y paradójico, tres ideas que son: honeste vivere... alterum non laedere... suum cuique tribuere...cortito y claro... vivir con honestidad, no lesionar al otro y dar a cada uno lo suyo. Genial. Es lo justo y lo soñado. No hace falta nada más. Cúmplase a rajatabla. Y estámpese en todo lugar público para recordárselo a los olvidadizos sin ley y a los mangantes con título.

Sobre estas tres monturas vigorosas hubiera podido el hombre (y la mujer) cruzar en paz y prosperidad toda su emputecida historia sin todas las guerras y pleitos en los que perdemos las horas y el futuro.

Desarróllalo, diría Lin.

Pues pidiendo licencia a Manuel Rivas para meter sus tres ladillos en negrita, lo intentaría, don Silverio.

Honeste vivere: Roldán, el Dioni, Camps, Conde, Guerra, Fabra, Gil y el Pantojo, Chaves, Matas, los Cien Mil Hijos de la oposición amañada y los quinientos mil de la licencia tuerta han ascendido al retablo de nuestro respeto y envidia; la honestidad les precede.

Alterum non laedere: Salvo excepciones, se entiende, pues la industria armamentística no podría cerrar con esta crisis encima, jamás, y porque «al moro, al negro, al gitano, a la pareja y al pichón... ¡perdigón!»... en ello estamos.

Suum cuique tribuere: Nos gustaría, pero se lo llevó todo la banca y además se lo gastó en el casino de esta economía ladrillona; ahora hemos de salvarle el culo a ella con el dinero público que ya no queda... y así, tras darle lo suyo y lo de todos, vuelve a pillar de lo nuestro con hachazos a salarios y pensiones... ¡¡¡óóóle, óóóle y óóóóóóóóle!!!

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