Diario de León

Publicado por
ANTONIO NÚÑEZ
León

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Los americanos, que gastan un humor heredado del británico, llaman pato cojo a los presidentes que están a punto de concluir su mandato y deambulan por la Casa Blanca mareados y sin saber qué pie tienen que poner delante del otro en postreros asuntos de gobierno porque será el sucesor quien los decida. En la cultura gringa, que nació mayormente en el medio rural, del que Woody Allen es sólo un subproducto neoyorquino, la imagen del pato que ya no nada nada lo dice todo en política.

Aquí hay otro patoso en La Moncloa que se resiste a dejar la charca en que ha convertido al país, a pesar de que desde las elecciones municipales lleva plomo en el ala. Dicen los suyos que no está acabado, agotará la legislatura con paso firme y cederá el poder al patito feo, por otro nombre Rubalcaba. Estos dos no es que cojeen, sino que van zombies. Pero mirad, machos, se os ve demasiado el plumero, os sobra pico y cada vez que decís «cua» sube el paro.

Hay un clamor generalizado pidiendo elecciones anticipadas que el Gobierno se niega a convocar, quién sabe si pensando que aún podría levantar el vuelo en las encuestas con el bastón del PNV o CiU, el alpiste es lo de menos y el país también. Cuestión de tragaderas. Y lamenta uno escribir esto después de quemarse los morros en la transición democrática con riesgo de que se los partieran más de una vez, como así fue. Se dice ahora que no es conveniente adelantar las urnas para dar estabilidad a la economía.

Coño, será a la suya, porque desde hace un mes va dando tropezones sin ton ni son una pollada de decenas o cientos de miles de alcaldes y cargos socialistas que se han quedado sin empleo, eso descontados los de las próximas elecciones generales. No se alarga la legislatura ni se prorroga la agonía de Zapatero, sino que se apuran las últimas nóminas, muy generosas por lo demás, para tener una oportunidad de recolocarse en la administración pública hasta que escampe otra vez para el partido. Cuestión de pasta, cartera o teoría marxista -pecados de nuestra juventud- elija usted. Se trata sólo de ganar tiempo y a mí Rubalcaba me recuerda al entrenador del Alcoyano cuando iba perdiendo por seis a cero y pedía otra prórroga. Lo único que no me cuadra, como en el chiste del fútbol, es la moral alta, porque no tiene ninguna.

En León los periódicos se han afanado esta semana por sacar al nuevo alcalde Emilio Gutiérrez entrando en su despacho. Eso siempre queda bien. Pero lo que a un servidor le hubiera gustado es ver la foto del saliente -Paco a secas, para sumar votos amigos en las vallas publicitarias- bajando de la planta séptima a la quinta, que es la de la oposición, a la par que el resto de los suyos desde la sexta, o sea la del equipo de gobierno. Esas caras sí que me hubiera deleitado verlas retratadas como cuando salían en los programas infantiles de la tele los inocentes muñecos de Epi y Blas. Cierto confidente que antes tuve en comisaría, ya jubileta y con el que de vez en cuando sigo tomando un vino en la acera de la ley antitabaco, sostiene dos teorías: primera, que bajando un piso o dos estarán siempre más cerca de la salida de incendios tal como andan las cuentas municipales; y, segunda, que lo sentimos ambos por el perro Sumo, buldog mascota del exalcalde Fernández, cuya foto presidía hasta hace poco la planta noble municipal y a mucha honra. Por cierto que nunca supe en treinta años de profesión por qué la llaman así y si era un ático o un palomar. En cuanto al pobre bicho, que es la segunda vez que baja las escaleras municipales, otras no cuentan, se lo recomendamos a Mudanzas Argüello: lo que le sobra es experiencia y el paro es criminal.

Zapatero anda zombi y España al borde de la tumba prorrogándoles también la acampada a los chavales antisistema del 15-M y calculando Rubalcaba que a lo mejor le vienen bien para las próximas. Yo que los padres les quitaba el ordenata y la propina para que fueran directamente de ocupas y por libre a ciertos pisos de equis constructores entrampados hasta el cogote en las cajas de ahorros. Y no se señala más por elemental prudencia. Pero tampoco sería mala política para tanta vivienda que se muere de risa con mucha pasta boba detrás en las cajas de ahorros.

Dicen que ahora el Gobierno quiere desenterrar a otro zombi en el Valle de los Caídos, nada menos que a Franco, generalísimo de los ejércitos y caudillo de España por la gracia de Dios. Probablemente se trate de otra maniobra de despiste para la crisis muy al estilo de Zapatero.

Pero, joder, lo que nos faltaba.

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