Diario de León
Publicado por
PEDRO TRAPIELLO
León

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Hay mucha leyenda y estadística que cuenta lo bordes y malignos que pueden resultar los años bisiestos. Un viejo temor popular lo confirma en refranes y resabios: «año bisiesto, año siniestro»... «año bisiesto, hambre en el cesto»... «año bisiesto, putas y tuertos»... Lo bisiesto trae desgracia. Apenas estrenado, este 2012 ya les está siendo un año difícil de olvidar a los de Costa Cuceros, a los labrantines de secano, a los ajustadores del déficit, a los sindicatos y al gato de La Moncloa que está triste y azul, como no podía ser de otra forma.

Lo resume el portavoz en dos patadas: primera, «no es nada lo del ojo»; y segunda, «la abuela está preñada»... y una postdata («aún le quedan diez meses a este bisiesto»).

Y sigue sin llover. O dos gotas.

Habrá que sacar del baúl de la desmemoria un buen adjetivo para estas meteorologías, ya que hoy reina en toda España otro fresco general procedente de Galicia . ¿Resucitamos aquel pertinaz que aplicaban a las feroces sequías del franquismo concedidas al Régimen por una Naturaleza poco adicta o unos Cielos con ganas de reproche?... ¡qué sequías!... no se espantaba entonces lo pertinaz ni llenando la península de rogativas y clamores a todas las vírgenes, roques, isidros y primados.

Paciencia y a barajar... cardos.

Hay señales. Fíate de ellas y no corras. ¿Será una señal inquietante e impertinente la que me vino anteayer con la calderilla de la vuelta del pan: una moneda italiana de dos euros y otra griega de uno?... qué raro, ¿las dos a la vez y ningún euro español?... en la moneda italiana sale un Dante laureado (¿viajando al Purgatorio de su Divina Comedia?) y en la griega, un mochuelo pispo y parado, símbolo de Atenas, el mismo lechuzo o coruja que aquí anuncia cosa mala... ¿será ese dinerillo algún emisario de los fata morgana del estrecho de Messina o del incendio de las naves helenas que están cruzando ahora mismo el Helesponto?...

Pues no corras, p’alante está pior y, además, lo estás haciendo sobre la delgadísima costra de un souflé de Alaska (el mecanismo de ese souflé es simple y sorpresivo: se flambea y se sirve para que primero te queme y después te congele... como las noticias y Montoro).

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