CORNADA DE LOBO
Espía aquí, tú
Tienen suerte los catalanes porque tienen espías. Aquí sólo tenemos magos. Allí, intrigas de alta burguesía y políticos honorables. Aquí, querellas por una tapia medianera o carboneros de la Magia Potagia. Allí hay tomate ¿y aquí sólo nabos?...
Es bueno que entre políticos se espíen o se fisguen la bragueta; de otro modo jamás sabríamos de sus meneos... y háganlo también los empresarios, artistas, banqueros, catedráticos, fontaneros... esto es una orgía de querer ser todos polis y colarse en el secreto ajeno con micros y cámaras de espionaje que ya se venden hasta en los súper, hala, y todos contra todos, eso mola... no son maneras ni buen ejemplo, pero es la única forma de llegar a saber lo que al parecer no alcanzan a oler fiscos, policías o jueces.
Es una lástima, pues, que en este lío cazurro no haya una agencia Método 3 o Meto Dos para tirar de manta o levantarle las faldas a la mesa camilla desde la que nos gobiernan en su secreto los seis barandas que controlan el cotarro... ni siquiera tenemos un electricista de templos que encienda el cirio de hacer la pascua a alguien levantando sotanas. Lástima, así León pita poco.
En este país ya eres nada si nadie te espía, descontando a tu mujer. Es raro que nunca afloraran en este León modorrín y cainita algunos informes o escuchas, teniendo en cuenta las guerras fratricidas que se han venido dando (y se dan) en un mismo partido y en las que alguna vez llegó la sangre al fregadero y la cabeza del líder al cesto.
Pues seguro que ha de haber tocino, pruebas, dosieres... ¿y?... nada se supo, seguramente lograron su objetivo, porque no hay que olvidar que estos espionajes se montan siempre para chantajear o negociar, no para dárselo a la pública verdad o al juez... y sólo si no pillan su tajada, quizá conozcamos algún día «la puntita, nada más, que soy doncella»... pero lo penoso de León es que pasaremos a los Asnales del espionaje por aquellos mortadelos del untamiento de San Andrés con micros en las lámparas, por la agencia de detectives que contrató Martínez Núñez contra el Cuiña y por aquellas escuchas en la Junta Mayor de Semana Santa que hablaban de bragas y farlopa.