Diario de León

Gente de aquí | El invento de la crisis

El dinero en el colchón

El empresario salmantino Francisco Santos revoluciona el mercado con colchones con caja fuerte incorporada para poner a salvo los ahorros.

Francisco Santos con su colchón con caja fuerte.

Francisco Santos con su colchón con caja fuerte.

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J. G. trevín | salamanca
León

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¿Cómo puede alguien desde una pequeña ciudad de provincia lograr atraer la atención de la prestigiosa revista Time ? ¿Qué debe de hacer para que el venerado Wall Street Journal se fije en él? ¿Cómo consigue acceder a los países árabes por la puerta de Al Jazeera o plantarse en los salones de las casas de Baviera o Manchester de la mano de televisiones inglesas y alemanas?

Francisco Santos jamás se había hecho estas preguntas pero fue capaz de dar la respuesta a todos estos medios de comunicación en forma de una original ocurrencia cocinada en un instante propicio y colocada en el mercado en el momento preciso «pese a que la renuncia de Benedicto XVI ralentizó su expansión». Un prodigio del marketing.

Como la mayoría de las buenas ideas, ésta también es sencilla. Intenta convertir en realidad aquella frase que hemos escuchado a nuestros abuelos y que la crisis financiera se encargó de recuperar: «Es mejor tener el dinero debajo del colchón». Dicho y hecho.

Se llama ‘Caja de Ahorros Mi Colchón’ (www.cajami-colchon.com). Una peculiar entidad que ofrece condiciones inigualables: cero por ciento comisiones, cero por ciento T.A.E., cero por ciento intereses. Seguridad total.

Una iniciativa que, a primera vista, aparenta ser un irónico reclamo comercial tras el que no hay contenido, pero sí que lo hay. Tan es así que, sin querer dar cifras, Santos reconoce que el negocio va viento en popa. En pleno reajuste del sector financiero en el que la mayoría de entidades se tambalean y miran con incertidumbre hacia el futuro, ésta es, hoy por hoy, la única Caja robusta de un inestable mercado. Los números no mienten.

Cuatro décadas en el negocio le otorgan a Francisco el olfato necesario para saber qué puede funcionar y los contactos para saber quién puede fabricar de forma artesana un colchón con una pequeña caja fuerte incorporada que no afecte al descanso. Lo que algunos vieron como una excentricidad ha terminado por convertirse en un fantástico cebo por el que no sólo se interesa medio mundo, también varias multinacionales de seguridad que quieren incorporar a su carta de servicios esta novedad mundial que se ideó en Salamanca.

De vender sus productos en un área muy delimitada, la empresa de Francisco ha pasado a recibir correos electrónicos desde los lugares más recónditos del planeta «lo que abre grandes oportunidades».

Cuando parecía que esta iniciativa comercial se había quedado en algo anecdótico, el corralito sorprendió a Chipre y alarmó al resto de Europa. Los bancos de aquel país no sólamente restringieron el acceso a los fondos propios, sino que amenazaron con cobrar una tasa desmesurada por ocuparse de ellos y la idea de guardar el dinero en casa volvió a revolotear en la conciencia colectiva.

«Con lo sucedido en Chipre, esto se ha disparado y ha vuelto el boom», reconoce Santos, convencido de que su producto, que encarece entre un 15 y un 20 por ciento el precio de un colchón normal porque se fabrica únicamente bajo pedido, puede tener futuro más allá de la coyuntura actual «porque es útil y aporta un valor añadido».

Padre de un periodista especializado en publicidad, el inventor de esta peculiar caja de ahorros reconoce que jamás pensó que su plan de negocio tendría la repercusión mediática que se le está dando. A Francisco Santos sólo se le ocurre una explicación. El tiempo se ha encargado de demostrarle que «lo imposible a veces ocurre».

Fundó hace tres años la empresa Descanso Santos Sueños (DESS), cuando se vio en la calle después de toda una vida de trabajo en su anterior empleo. Una buena idea.

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