Gente de aquí | La pequeña palabra de los grandes
De su puño y letra
El periodista Manuel Carlos Cachafeiro presenta en la Fundación Vela Zanetti su colección documental ‘Arqueología literaria’.

Manuel Carlos Cachafeiro con una de las piezas de la exposición.
Mañana fría, en la plaza de la Catedral el viento corta la piel. Es buen tiempo para conservar los recuerdos en el caprichoso hielo de la memoria. Manuel Carlos Cachafeiro, periodista, pintor y coleccionista ejemplar, llega a la vieja casona de la Fundación Vela Zanetti con el rostro rojo por el frío, pero con el alma encendida, porque ha llegado el momento de mostrar al mundo el tesoro que comenzó a reunir cuando apenas tenía 15 años. Por los grandes ventanales de la sala de exposiciones entra un torrente de luz, un sol que apenas calienta.
En las paredes referencias de grandes escritores, leoneses, españoles, del mundo… muchos son los que tienen aquí un autógrafo, una carta, una postal o una fotografía. Cachafeiro, antes de comenzar a contar los secretos de su exposición hace una dedicatoria. «Quiero en este momento —dice— tener un recuerdo para dos compañeros de profesión que se han ido en los últimos tiempos, Vicente Pueyo y Norberto Cabezas. Y, también, para los mineros recientemente fallecidos. No hay que olvidar que yo nací en esa cuenca minera».
Arqueología literaria es el resultado de la constancia investigadora de Cachafeiro. «Creo que este es el mejor momento —aseguró el concejal Julio Cayón— para presentar al público esta colección de recuerdos. Hoy que la invasión digital está acabando con todo he querido traer a la actualidad estos viejos escritos, esos autógrafos que nos hablan de tiempos pretéritos, que son una auténtica muestra de la arqueología literaria de un mundo que se nos está escapando. Y espero que sea también una forma de ver a los grandes escritores a través de un prisma original, a partir de elementos sencillos, humildes, entrañables, se puede penetrar también en el talento y la grandeza de la literatura».
Haciendo historia, dice Cachafeiro: «Comencé a coleccionar con quince años en el momento en que fui seleccionado para participar en un concurso regional de pintura. En Palencia tuve la oportunidad de conocer a Delibes en una exposición que glosaba la forma de escribir de varios literatos de su propio puño y letra. Entonces me plantee: ¿Por qué un niño de La Robla no puede hacer algo parecido? Empecé a cartearme con escritores a los que pedía pequeños manuscritos.
La colección fue creciendo, aunque permanecía medio olvidada en una caja de cartón. Un día en el rastro madrileño encontré el carné de conducir de José Hierro. A partir de ese momento revivió la ilusión y volví a buscar con creciente interés, hasta llegar a este resultado».
El coleccionista no tiene una especial predilección por ninguno de sus tesoros. «Yo les doy a todos el mismo valor. Considero que en las grandes colecciones y los grandes archivos hay cosas mucho más importantes que estas. Pero yo tengo un especial cariño por ellas, ya que son «mi» colección, mi pequeña arqueología, literaria».
Y Cachafeiro muestra, con misma ilusión que un niño enseña su colección de cromos, los documentos que establecen una cálida conexión con Miguel Delibres, Rafael Alberti, Pablo Neruda, Leopoldo Panero, José Hierro, Victoriano Crémer, Antonio Gamoneda Antonio Colinas… En la calle, invierno leonés en estado puro, el sol sigue sin poder con la helada.