Diario de León

LA BODA DE CLOONEY

Una alfombra roja en Venecia

El enlace de George Clooney y Amal Alamuddin revoluciona y bloquea la ya caótica ciudad italiana en el que ha sido la boda del año

Los recién casados cogen un taxi acuático en Venecia. al día siguiente de la celebración en la ciudad italiana

Los recién casados cogen un taxi acuático en Venecia. al día siguiente de la celebración en la ciudad italiana

Publicado por
CRISTINA CABREJAS | VENECIA
León

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El Canal Grande de Venecia y sus embarcaderos se han convertido estos días en una larga y caótica alfombra roja para el evento del año: la boda del ‘soltero de oro’ de Hollywood George Clooney con la abogada Amal Alamuddin.

Tras la celebración del matrimonio por sorpresa el sábado en el Hotel Aman. Ayer sobre las 15.00 hora local (13.00 GMT), Clooney, de 53 años, y Alamuddin, de 36, abandonaron el hotel y volvieron a montar en su ya famoso taxi acuático Amore para ir a almorzar, en lo que fue una nueva pasarela por el Canal Grande.

Esta vez no se escondieron, Clooney con traje gris claro y corbata y Alamuddin con un vestido corto de encaje y pétalos rojos, saludaron a los fotógrafos ya convertidos en marido y mujer.

Ambos con gafas de sol, quizá para evitar las ojeras de cansancio tras una fiesta que duró hasta altas horas de la madrugada, se dirigieron al Hotel Cipriani para almuerzo organizado con sus invitados.

Clooney, soltero empedernido tras haberse divorciado en 1993, eligió la romántica Venecia para dar su «sí quiero» a Amal Alamuddin y convirtió la ciudad en un escenario «hollywoodiano» con fiestas, cenas y, sobre todo, cientos de periodistas de todo el mundo a la espera de «robar» un detalle o una foto de la secreta ceremonia.

El actor cae bien

Si no fuera por la simpatía que Clooney genera, pocos en Venecia le habrían perdonado la confusión que ha creado desde el viernes en la ya de por sí caótica Venecia, escribía ayer el diario La Repubblica .

Cada vez que Clooney o Alamuddin se movían, esa alfombra roja en la que se había convertido el Gran Canal, principal arteria de comunicación de Venecia, se bloqueaba con el paso de los taxis y con las decenas de barcas alquiladas por los reporteros gráficos para seguirles. La boda de ayer a la que asistieron unos 200 invitados no tiene validez legal en Italia, por lo que hoy tendrán que acudir al Ayuntamiento de Venecia para firmar las actas.

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