la comida de los ferroviarios
Cocina con muchas estrellas
El concurso de ollas ferroviarias de Cistierna congrega a medio centenar. de participantes de León, Palencia, Asturias, Cantabria y País Vasco.

Los participantes sirven sus cazuelas para que puedan ser valorados por el jurado.
Un total de 57 ollas ferroviarias se dieron cita en el vigésimo tercer concurso organizada por la asociación de ferroviarios San Fernando de Cistierna, de las cuales 49 entraron en concurso. Los actos se realizaron en la explanada del museo ferroviario de Cistierna, con la presencia de peñas y grupos de León, Palencia, Asturias, Cantabria y País Vasco. En esta edición el cargo de mantenedor recayó en Juan Francisco Martín, director de La 8, de Televisión de Castilla y León, que estuvo acompañado por el alcalde de Cistierna, Nicanor Sen.
Martín dijo que en su «deambular» por los diferentes puntos de la geografía española hablará de lugares como Cistierna y de historias «como la que nos unen aquí». Recordó que en la época de los ferroviarios la necesidad y la imaginación hizo que se agudizase el ingenio y surgiese la olla ferroviaria que facilitaba comer caliente de manera económica y durante el trayecto. «Es aquí donde nace un artilugio rudimentario, de metal que convivía con la locomotora y que ayudaba a que aquellos sufridos trabajadores disfrutaran de manjares que hoy tendrían denominación de origen y estrellas gastronómicas». Recordó que la olla facilitó un momento de reunión de los ferroviarios en torno a un plato caliente. «Hoy se rinde homenaje a este instrumento en el lugar más apropiado, Cistierna. La olla dio fama en su día a los ferroviarios y hoy nosotros debemos darle fama a este olla ferroviaria», reclamó.
Por lo que respecta al ganador de este concurso, fue la peña Las Cachavas, de Pamanes de Cantabria, el segundo premio fue para Ania Álvarez y el tercero para el bar Stop, de Cistierna. Mientras tanto, el premio a la mejor olla local fue para la cocinada por Jesús y Patricia, de Cistierna. Se entregaron además otros seis premios en metálico y con trofeo. A todos los participantes se le había regalado antes una hogaza de pan y una botella de vino.
La olla debía llevar alubia de cualquier clase y los ingredientes clásicos como morcilla, tocino, chorizo y carne, siendo necesario que tuviese los tres primeros. El jurado destacó la gran calidad de todas las ollas, lo que hace cada año más difícil su valoración.