Diario de León

¿De qué lado están las palabras?

La manera de usar el lenguaje no es inocente. La forma de moldear un discurso siempre está contaminada por nuestras experiencias, nuestras lecturas y familia, por la ideología e, incluso, por la emoción del momento. Los periodistas no son una excepción

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cristina fanjul | león

«No es posible que cada cual utilice las palabras como mejor le convenga. Hay que usarlas de acuerdo con su significado», dice Alicia, a lo que Humpty Dumpty responde que no importa saber lo que las palabras significan sino «quién manda». La elección que un periodista hace de una palabra frente a otra es importante, tanto que de esa elección depende la conformación de la realidad que cientos de personas se hacen cada día.

El doctor en Lingüística Mario de la Fuente dedicó su tesis doctoral a demostrar que los medios de comunicación no utilizan el lenguaje de manera neutra, sino que lo manejan para construir una representación simbólica de la realidad.

La tesis, presentada hace diez años, se centraba en los enfrentamientos que el asesinato de una mujer a manos de un trabajador inmigrante desencadenó en El Ejido en el año 2000 y demostraba que la mayoría de los medios de comunicación había usado las palabras para afianzar una visión muy determinada de los inmigrantes (negativa) y los vecinos del pueblo y políticos (positiva).

«Yo quería demostrar una teoría lingüística según la cual el uso de las palabras, ante una determinada realidad, no es objetivo sino que es el hablante el que elige el discurso», destaca Mario de la Fuente. El lingüista explica que no es lo mismo hablar de manifestantes, una palabra neutra, que elegir alborotadores al referirse a las concentraciones de los trabajadores inmigrantes, ni es igual decantarse por un verbo como increpar que hacerlo por otro como protestar. «Es muy importante porque la elección condiciona el mensaje, la perspectiva de la realidad», manifiesta De la Fuente, que añade que resulta fundamental para la imagen que el lector se forma de la realidad.

Mario de la Fuente destaca que cuando se utiliza la nacionalidad para hablar de un delito, se está conformando una visión muy determinada de la inmigración. «Desde una perspectiva lingüística resulta absurdo y, sin embargo, cuando aún se sigue hablando de inmigración en los medios, siempre se hace en función de tres ejes: problemas sociales, delincuencia y falta de integración», sostiene.

Y es que este investigador del lenguaje, profesor de español en la Fundación Sierra Pambley, denuncia que si bien el significado de determinadas palabras es el que es en el diccionario, el discurso de la prensa consigue cambiarlo en ocasiones. De la Fuente es consciente de que ya no se usan palabras como ‘ilegal’ para describir a las personas, pero se siguen haciendo discriminaciones, igual que ocurría hace diez años. «¿Si no se habla de los españoles en global, por qué sí se hace con los inmigrantes?», se pregunta. El lingüista pone como ejemplo la cantidad de veces que se habla de ‘un grupo incontrolado’ al referirse a los hinchas de los clubs de fútbol, una manera correcta de hablar que no se sigue cuando los que están involucrados en la información son inmigrantes. «Discriminar hace que se atenúe la responsabilidad», defiende.

El profesor leonés acepta que todos los periodistas tienen ideología y que, al final, ésta siempre está presente de una u otra manera en la información. Sin embargo, subraya la necesidad de fijarse en los datos relevantes de la noticia. «El problema es que cuando se habla de determinadas personas, se hace como si fueran un todo», destaca.

Otra realidad importante para Mario de la Fuente es la del refugiado y, en este caso, se pregunta la razón por la cual nunca se califica de esta manera a los subsaharianos. «Se trata de una elección importante, porque muchas veces la concesión del estatuto de refugiado depende de la visión que dan los periodistas», destaca. El investigador sostiene que en el uso de la palabra refugiado frente a la de inmigrante hay una elección, una elección que, en realidad, esconde una postura personal: ¿justificamos o no su llegada a España? «Se habla de oleadas o se dice que ‘copan la sanidad’. Esta manera de hablar esconde una manera muy determinada de pensar», lamenta.

Adjetivación

El filólogo subraya que la función de un adjetivo es hablar de las características de un concepto, pero considera que es cada uno de nosotros quién decide en qué características quiere centrarse. Asimismo, introduce la idea de que tampoco el uso de los nombres resulta inocente. «Cuando se habla de un hombre, sólo se habla de su cargo. Es el investigador, el presidente, el deportistas, etc, pero cuando la protagonista es una mujer, no se insiste tanto en el cargo como en la condición», alerta.

Mario de la Fuente incide en los estudios que defienden que la elección de un determinado medio de comunicación busca reforzar nuestras ideas. «Se trata de una manera de autoconfirmación», dice, y añade que hay muchos lectores y espectadores que también pueden cargar una información aséptica con sus propias ideas.

Y, como las palabras, nunca son inocentes, también se usan en la persuasión política. «El tipo de discurso puede explicar el éxito de Podemos, porque es un partido que da mucha importancia al discurso político», considera. Como ejemplo, Mario de la Fuente, destaca que Podemos cambió el eje discursivo. «De izquierda frente a derecha, pasaron a casta frente a no casta, una disyuntiva que ahora han abandonado», explica, y añade que quien impone el marco de debate, gana. «Eso, siempre, es una elección de palabras»...

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