RETRATOS CALLEJEROS IABLENA PETROVA licenciada en bellas artes y limpiadora
El sueño textil de una búlgara en Astorga

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carmen tapia | texto
jesús f. salvadores | fotografía
Iablena Petrova tiene 51 años. Es búlgara, de Sofía, y vive en Astorga. Se ha instalado en la ciudad tras recorrer varias ciudades españolas. Su apuesta por el amor, tras un primer fracaso, la trajo a España hace 16 años, pero después de dos años de matrimonio se quedó sola. Su marido murió. De Bulgaria trajo su otra pasión: un telar para hacer tapices. Estudió Bellas Artes en la Universidad de Artes Plásticas de Sofía y trabajó en el Centro de Cine de la ciudad. «Los años 80 fueron muy duros, de pronto todo cambió y hubo una crisis». Iablena apostó todas sus cartas al amor y al textil. La segunda de sus pasiones la trajo a León. A Val de San Lorenzo. Tras un periplo por varias ciudades españolas en las que sobrevivió limpiando y participando en pequeñas ferias artesanales, encontró en Internet información de la pequeña localidad maragata. «Pensé que ese pueblo era lo que yo necesitaba. Vine a una feria y durante los tres días que estuve encontré que era mi lugar. En todas las casas había un telar». Como el que ella trasladaba de un lugar a otro desde que llegó a España. «Viví allí dos años. Una amiga me ayudó a comprar un piso en Astorga y me trasladé con un amigo, que ahora es mi compañero». Sola ha sacado a sus tres hijos adelante. «He vivido épocas duras. Me quedé sin dinero. En Estepona compartí piso con otras mujeres, también se dedicaban a la artesanía. Limpié hoteles y trabajé en el puerto». De sus manos salen tapices de colores con dibujos abstractos. Las mismas manos que limpian y cuidan del jardín de la Casa del Arzipreste. María Cornejo, la arquitecta propietaria, tiene planes para ella. Las dos están planificando un proyecto para que Iablena imparta clases de pintura y tapices en el centro. No sería la primera vez. Petrova ya ha dado clases en Astoga y hace cuatro años hizo su primera exposición en la ciudad en la capilla de San Esteban. «Si algún empresario o una galería apostara por mi seguro que le hacía ganar dinero». Tiene pocos clientes, pero ha enviado tapices a Alemania y Francia. «Son de calidad. En un mes hago un metro cuadrado». Iablena sueña con colores.