Mayores: la revolución pendiente
Las personas mayores reivindican su espacio. El 26% de la población leonesa tienen más de 65 años. En el Día de las Personas Mayores, siete leoneses reflexionan sobre su papel en la sociedad y los retos para el futuro..
carmen Tapia | león
El 26% de la población leonesa tienen más de 65 años y se calcula que en poco más de tres décadas serán el 30%. La sociedad se enfrenta a un cambio revolucionario por el envejecimiento de la población, «algo de lo que todo el mundo habla pero que nadie afronta con seriedad», asegura el leonés Guillermo Suárez, veterinario, catedrático, investigador y miembro de varias sociedades científicas. «Cada vez se alarga más la esperanza de vida y hay mayores dificultades económicas para atender a la población».
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Los mayores de 65 años se triplicarán en 2050. En León, la edad media está ya en los 48 años, tres más que en el año 2000. «En los últimos 20 años ha aumentado la esperanza de vida diez años. Hay que poner soluciones», insiste Suárez, que a sus 87 años mantiene actividades académicas pese a sus dificultades visuales.
A sus 91 años, el profesor e investigador Miguel Cordero del Campillo considera que «hay mucho por hacer». Entre sus prioridades sigue estando la de transmitir conocimientos. «Valdría mucho contar con el testimonio de la gente mayor para enseñar a los nuevos discípulos». El profesor acude con frecuencia a la Universidad. «Hay muchas cosas nuevas que aprender».
Candela Soto tiene 73 años. Luchadora, reivindicativa, ha superado dos trasplantes de riñón. «Cuando cumplimos los 65 ya no tenemos derecho a nada. Parece que estorbamos. Te llaman vieja pero todavía hacemos mucho servicio». Su carácter inconformista con las injusticias le ha valido una denuncia de un médico «porque me enfrenté a él y le dije que si dormía tranquilo con lo que había hecho. Por eso estoy en la lista de los que atentan contra la autoridad».
Camino Moratiel, enfermera jubilada, tiene 66 años. «Soy muy mandona», dice, «y eso me ha abierto muchas puertas». Ahora como cuando luchó para conseguir su primer empleo en Madrid a los 22 años, le gusta relacionarse con la gente. «Fui una de las primeras de mi generación que no dejó de trabajar cuando se casó». Ahora «sin la responsabilidad laboral y el compromiso con el horario, quiero independencia total y rodearme de gente que me cuente cosas bonitas».
Luis Robles Llamazares tiene 82 años. Guardia civil jubilado, defiende que la experiencia está en los mayores y la fuerza en los jóvenes. «Hecho de menos muchas cosas pero no puedes mirar atrás. Operado del corazón y tras un ictus, dedica el día a pasear «con la tranquilidad del deber cumplido».
Valeriana González (Valderas) vive con su marido en Sanyres durante el verano pero su residencia habitual está en Madrid. Juan José Presa (Mansilla Mayor), de 97 años, necesita ahora ayuda especializada. Los dos han tenido una gran actividad profesional. Ella estudió Magisterio y Ciencias de la Educación y fue funcionaria en el Ministerio de Educación. . Él, doctor en Derecho, ingresó por oposición en el Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado. Tras su jubilación, escribió dos libros y es autor de numerosos artículos periodísticos. «Tenemos una experiencia y no hay posibilidades para que las personas mayores puedan aportar a la sociedad».