Diario de León

LEONESAS DE AYER Y HOY. CONCHA CARDEÑOSO SÁENZ DE MIERA

«La traducción literaria no la hace Google»

■ Es finalista del XI premio Esther Benítez
■ Ha traducido más de 200 obras. Algunas de John Le Carré, Shakespeare y Dickens

Leonesa afincada en Cataluña desde hace más de tres décadas es una de las traductoras que disputa la final del XI Premio Esther Benítez por la obra de D. E. Stevenson «Las cuatro Gracias». «Soy leonesa hasta la médula y no me importaría regresar a León, pero mis hijas están aquí».

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ana gaitero | león

Concha Cardeñoso Sáenz de Miera (León. 1956) llegó a la traducción por casualidad y ahora es su profesión y una pasión que se renueva cada vez que se sienta delante de un texto nuevo, aunque se trata de un «oficio invisible y poco reconocido, además de mal pagado», se apresura a decir.

Por ello, llegar a ser finalista del premio Esther Benítez «es una satisfacción» para esta «leonesa hasta la médula» que emigró a Barcelona a finales de los años 70 «subida en una flecha de Cupido, me enamoré».

Pese al buen inglés que perfeccionó en una estancia de casi un año en el Reino Unido y su título de Magisterio, especializada en lengua y el idioma sajón, no eligió el camino de la enseñanza salvo en contadas ocasiones. Durante ocho años se dedicó al arte dramático, también a la danza y desempeñó múltiples oficios, desde camarera a go-gó girl y profesora.

Fue una amiga quien la introdujo en el mundo editorial. «Me ofrecieron trabajo para corregir textos y a mí me pareció estupendo porque las faltas de ortografía me saltan a la vista, pero enseguida me salieron traducciones», comenta. De hecho, traducía libros para sí misma antes de empezar con Timun Mas. Al mismo tiempo se matriculó en Filología Anglogermánica en la UAB, también animada por una amiga.

Después de 25 años en el gremio y más de 200 obras literarias traducidas (del inglés, del francés y del catalán al castellano) es finalista del XI Premio Esther Benítez por el libro Las cuatro Gracias de D. E. Stevenson para Alba Editorial en la colección Rara Avis. Ahora está en la de competición por la final junto a otras cuatro obras, que se decidirá en breve.

Cardeñoso se siente ilusionada por haber sido seleccionada entre los finalistas porque «se trata de un reconocimiento de la profesión, aunque no tenga dotación económica». No existe un jurado como tal, sino que son los propios socios y socias de la Asociación Colegial de Escritores de España, sección Traductores (Acett) quienes votan las candidaturas. En esta edición concurrieron un total de 47.

El premio, otorgado por los socios de la Asociación Colegial de Escritores de España, sección Traductores, rinde homenaje a Esther Benítez Eiroa (1937-2001), cofundadora y presidenta de ACE Traductores, además de una traductora clave para las letras italianas y francesas en España. Tradujo, entre muchísimos otros, a Italo Calvino, Alessandro Manzoni, Guy de Maupassant o Julio Verne.

«Fue una gran luchadora por los derechos de los autores y de los traductores en particular, por eso me hace especial ilusión haber quedado finalista de esta edición», comenta.

Concha Cardeñoso ha traducido a más de 50 autores y autoras, entre ellos obras de Shakespeare, John Le Carré y Dickens, aunque para ella uno de sus grandes premios profesionales ha sido traducir al canadiense Robertson Davies. «No me lo podía creer, aunque en España no se le conoce mucho es un autor muy reconocido en Canadá», apunta.

No ve su profesión amenazada por la tecnología: «Las máquinas, ni Google, no pueden hacer la traducción literaria» en la que cada profesional pone un carácter diferencial, «un valor propio». Pero es una realidad que la tecnología y el euro, matiza, ha afectado seriamente a las tarifas de las traducciones. «Al pasar del pago por plantilla a los cómputos de word hemos perdido entre el 20-30% más el impacto posterior del euro», asegura.

Para sacar de la invisibilidad a esta profesión, la Acett lleva a cabo a la campaña «Acreditame» junto con otras entidades como Cedro para que cada vez que se hagan reseñas de los libros «se cite al traductor», explica. «El secreto de la traducción es leer con mucha atención y, sobre todo, conocer muy bien la lengua de partida y la de llegada».

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