Tres décadas de poder y murió diluida en el anonimato
Delfina García Cela murió el 18 de noviembre de 1984 en León. Sin hijos y posiblemente viuda, no se hace mención alguna a su marido, Eduardo Márquez, en la esquela, en sus últimos años asistió desde el silencio y un anonimato inusitado a los cambios más importantes que vivieron las mujeres tras la dictadura: la derogación de artículos del Código Civil que sometían a las mujeres a la dependencia del marido y la ley del Divorcio. Poco después llegaría la despenalización del aborto en tres supuestos. A pesar de haber estado durante tres décadas en un puesto tan relevante, nadie reivindicó su nombre ni la labor que desarrolló al frente de la Sección Femenina. Con la aprobación de la Constitución se hizo un ‘borrado’ de memoria de esta mujer que con tanta frecuencia aparecía sola entre los hombres.