Diario de León
Publicado por
pEDRO TRAPIELLO
León

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Ganaré otra ristra de antipatías furiosas entre la cazurrancia de grada, de cuadrilla o de banderita n’el culo’l coche, pero ¿cómo callar si veo meterle mano a la lengua materna?, esa que se mama hasta destetarse en la escuela, lengua que aún se sigue mamando hasta que muere la madre y que después se seguirá besando en cada eco de esta herencia.

Lengua viva, lengua no escrita, oralidad pura... en ella están cifradas nuestras emociones de la misma forma que en el paladar tenemos tatuados los sabores placenteros de la infancia.

Es la lengua que recibí naciendo en esta tierra y la que oyen mis ojos cuando veo unos labios paisanos fruncir sus palabras propias o plisar sus restos y flecos deshilachados. La mía fue lengua de origen rural, labrantín y ganadero casada con saga de maestros y clero, lo que le hacía ser una lengua con gramática, pero muy entrañada en el pueblo del que venían todos los abuelos y su circunstancia, así que era rica en viejas voces, giros o remoquetes (entonados con el deje cantarín que aquí nos delata)... palabros, refranes, nombres que trufaban siempre la conversación del clan o del barrio con mucha expresión montañesa, alguna asturianía allerana, ecos de Torío mozarabesco, rasgos de Luna y tierras de Ordás... latiguillos de pueblo o palabrotas de atrio de mozo impío... ahí va un «cagon tu mantu, mastuerza».

Mi «leonés» es mi lengua materna. Y toda lengua materna es sagrada. Maldito quien profane alguna. No lo olviden nunca los que vengan inventando la suya o reconstruyendo el cadáver de la «difunta que Dios perdone» para acabar normativizándola y, a la postre, imponiéndola... sobran ejemplos chulescos, paletos y tristes.

En las tierras leonesas hay muchas lenguas maternas, cada cual con particularidades y diferencias... así la mamó tocristo según naciera en Vierzos, Valdeones, Valderías, Valduernas o Valderas, por no decir La Vecilla. Y agónicas ya, van a morir del todo porque quieren hacer un solo «leonés» para todiós... y con la universidad haciendo de buey en este carro porque hay forraje... ¿por?... ye l’ombligu, bobín.

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