Los 3.500 productos que más engordan reducirán las calorías
Hacer dieta siempre falla.. Gobierno e industria acaban de firmar un plan para reducir el azúcar, la sal y las grasas de los 3.500 alimentos más calóricos y bajar del 22% de personas obesas actuales en el año 2020. Los nutricionistas apelan también a la responsabilidad individual..
La nutricionista del Hospital de León, María Ballesteros, hace seguimiento a una paciente en la consulta.
Fabricantes, distribuidores, restauradores y la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan) ratificarán este verano los convenios pactados para reducir los contenidos de azúcar, sal y grasas de 3.500 productos alimenticios que más engordan y bajar en el año 2020 la cifra del 22% de personas obesas actuales, tanto adultos como menores. Ese es el objetivo del sector que reformulará paulatinamente los productos afectados para implementar los compromisos y medidas que permitan una mayor oferta de alimentación equilibrada y saludable. Los productos elegidos aportan el 44,5% de la energía total diaria con azúcares añadidos, entre los que se encuentran los aperitivos salados, las bebidas refrescantes, bollería y pastelería, cereales del desayuno, cremas, derivados cárnicos, galletas, helados, néctares de frutas, pan especial envasado, platos preparados, productos lácteos y salsas. Tras varios meses de reuniones, los sectores implicados han acordado 180 medidas. Pero el acuerdo, aunque esperado, no es la única solución.
La coordinadora del Área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición y responsable de la unidad de Nutrición Clínica y Dietética del Hospital de León, María Ballesteros, cree que la industria no es la única culpable del aumento de la obesidad. «Nadie nos obliga a hacer elecciones poco saludables. Si la gente demandara ensaladas se venderían ensaladas, pero como demandamos comida poco saludable, la industria produce cosas poco saludables», asegura en una entrevista concedida a este periódico. Ballesteros aclara, sin embargo que «se debe fomentar desde la administración que la industria mejore la calidad nutricional de sus productos, por eso en febrero se ha presentado un plan de colaboración de la Aecosan.
Pero el principal problema para bajar de peso es la dificultad para cambiar de hábitos para llevar una vida saludable. «Bajar de peso cuesta porque nos obliga a cambiar de hábitos de vida en general, y porque la sociedad en la que vivimos no ayuda a llevar una vida saludable. Las prisas hacen que comamos cada vez peor y. más aún, el sedentarismo se ha convertido en un problema de salud importante. Se habla de sedentarismo como el nuevo tabaquismo por sus pésimas consecuencias para la salud».
Hábitos y no dietas
Demonizar un nutriente no conduce a la solución del problema del sobrepeso. «Un solo nutriente no es culpable. Hemos focalizado mucho en las grasas y descuidado el consumo de azúcares simples, que también es poco saludable, y ahora hemos cambiado el foco, pero la recomendación es siempre la misma: lo saludable o lo poco saludable es el patrón alimentario global». Por eso las no funcionan. «Siempre fallan», asegura María Ballesteros. «Siempre hay un reporte de las dietas en verano y, desgraciadamente, el motivo no suele ser la salud sino al estética, la famosa operación bikini. Además, la obesidad es la única enfermedad que quieren tratar personas que no la tienen. Personas con peso saludable pero que quieren perder peso para seguir los cánones de moda. Y sin embargo no se tratan muchos de quienes deberían hacerlo, personas obesas sin conciencia de la enfermedad».
La investigación es importante para el conocimiento. El servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital de León estudia la desnutrición relacionada con la enfermedad para valorar si la pérdida de masa muscular que se asocia a la desnutrición y al envejecimiento es un factor que influye en la peor evolución de los pacientes y su mortalidad.