Diario de León

«O cerrar o arreglarlo»

La casa hogar de la Sociedad San Vicente de Paúl en León sufre una situación límite, especialmente en la zona de Calor y Café. Deben hacer frente a obras imprevistas para seguir ayudando a las personas más necesitadas de la ciudad. En 2017 pasaron por el programa 235 personas diferentes.

Purificación Alonso y Josefina Herrero desde las instalaciones de Calor y Café muestran donde se sitúan las obras.

Purificación Alonso y Josefina Herrero desde las instalaciones de Calor y Café muestran donde se sitúan las obras.

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silvia matilla| león

Las personas en situación o riesgo de exclusión deben tener las mismas oportunidades de disfrutar de un hogar, un trabajo y una familia en las mismas condiciones que una persona que no este en esta situación. Para ayudar a que este sector de la población se integre en la sociedad existen los servicios sociales de cada comunidad autónoma que mediante planes personalizados les atiende.

Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la media diaria de personas sin hogar creció un 20,5% en 2016 respecto a años anteriores y la ocupación media fue del 85,9% cifra más elevada que la de 2014 con un 81,8%.

Los organismos públicos o privados que tratan de ayudar a estas personas en ocasiones se ven desbordados ante la gran cantidad de solicitudes y de usuarios demandantes, los datos del INE demuestran que el 26,8% de los centros son de titularidad pública, aunque el 76,8% estaba financiado total o mayoritariamente por la Administración.

Para que el peso no recaiga exclusivamente sobre entidades o asociaciones administrativas, estas derivan a los usuarios a sociedades o centros de voluntarios que les ayudan en el día a día.

En el caso de la Sociedad San Vicente de Paúl en León, que se dedica a atender múltiples necesidades, entre ellas de alojamiento de las personas en riesgo de exclusión. La Sociedad se asentó en la ciudad a finales del año 1856, siendo declarada Asociación Benéfica Particular en 1909 y reconocida de utilidad pública en 1972. En la actualidad, sus instalaciones sufren una situación insostenible. Las obras a las que tienen que hacer frente como consecuencia de las lluvias torrenciales de los últimos días les han dejado sin dinero. Josefina Herrero, directora de la asociación señala que «la situación es crítica, las obras han surgido de imprevisto y no podemos pagarlas». Los proyectos de mejora de la terraza y de la fachada han tenido que ser relegados por las obras de urgencia en las tuberías en mal estado debido al mal tiempo y a la antigüedad de la casa.

Estas obras afectan a las instalaciones donde se ubica Calor y Café, un centro de acogida nocturna que en 2017 albergó a 235 usuarios diferentes tanto hombres (193) como mujeres (42). Este año podrían quedarse sin servicio si no se consigue finalizar la reforma en septiembre, cuando este programa de atención a transeúntes abre sus puertas.

En los meses de verano no está activo el programa, por eso aprovechan para hacer frente a los arreglos durante estos meses. Además, según relata la presidenta Purificación y Josefina Herrero «aunque no tengamos dinero era arreglarlo o cerrar y dejar a muchas personas sin ayuda».

Asimismo, las subvenciones públicas, que son el sustento principal de la Sociedad San Vicente de Paúl, este año están tardando más de los esperado, según cuenta la dirección: «La subvención del IRPF aún no ha salido». Alegan que al cambiar las competencias del Estado a las comunidades autónomas es probable que hasta noviembre no se resuelvan estas ayudas.

Con esta situación, la casa hogar San Vicente de Paul «no puede hacer más milagros» apuntó Purificación Alosno. El dinero recaudado de rastrillos solidarios, donde se venden productos donados de segunda mano, del proyecto Puerta Solidaria y la Cuchara Solidaria que se venden en la calle además de los actos de difusión y recaudación hacen frente al mantenimiento de la casa, al pago del personal que trabaja y a las comidas de las personas que residen en la casa hogar.

Esta Asociación y en concreto la Casa Hogar debe conseguir el dinero para poder seguir adelante, necesitan seguir con su actividad principal, la acción caritativa y de ayuda para las personas que la demanden.

Según los datos de la memoria de 2017 de la Sociedad San Vicente de Paúl dentro del programa ‘Emergencia social’, cuya cobertura son las necesidades básicas de las personas sin techo y pobreza energética que demandan alimentos y aseo, han atendido a 142 familias y 380 miembros en total.

En este programa las familias están por un periodo de un año, con una atención que varía en su periodicidad de ser diaria, semanal o mensual. En los últimos años se ha incrementado la demanda de este recurso, se ha ido adaptando la atención a los recursos del centro y a las demandas realizadas.

En total, en todo el año 2017 se han recogido 5.511 kg de alimentos no perecederos y 12,181 kilos de fruta.

Atención a menores

El programa de atención a Familias Ozanam de intervención social a menores en situación de riesgo o exclusión social busca atender a niños escolarizados de edades comprendidas entre los 6 y los 16 años de edad con ingresos suficientes. Desde San Vicente de Paúl han ayudado a 72 familias en apoyo de alimentos y a 39 niños en actividades de ocio y tiempo libre, dos de las iniciativas que forman parte del programa.

Los mayores cada vez requieren de más atención, para ello muchas familias optan por disponer en centros de día a sus parientes mayores donde les atiendan sus necesidades.

En el caso de la Sociedad San Vicente de Paúl, en el periodo de noviembre de 2016 a abril de 2017 pasaron 350 personas diferentes por el centro de día, siendo el mes de diciembre en el que más usos se han contabilizado, 1.526 de un total de 6.991 totales. Este centro está respaldado por un total de 50 voluntarios de la Real Hermandad de Jesús Divino Obrero.

La actividad más relevante que desarrollan en San Vicente de Paúl es el Programa Transeúntes que cuenta con un centro de reinserción social y/o laboral (CEIS) por el que pasaron 20 personas en 2017. Las estancias registradas fueron un total de 3.504 de las que 8 personas consiguieron ayudas sociales o subsidios. Cinco encontraron trabajo y otras cinco estuvieron allí por periodo de convalecencia.

El centro de acogida nocturna Calor y café es el más afectado por las obras mencionadas y requiere solución urgente antes de que lleguen los meses de mayor demanda que durante el año pasado fueron los de febrero y marzo con un total de 4.937 estancias y con un grado de ocupación del centro del 91%.

El perfil más recurrente de las personas atendidas es de hombre con una edad de 30 a 45 años, mismo perfil que en mujeres, donde pueden estar como máximo un mes de estancia y cuyo caso se aborda de manera personalizada con el objetivo de que cada caso llegue a una instancia superior donde le puedan dar otros recursos para mejorar su vida. La atención se proporciona surtiendo de cafés y dulces a los sin techo, con duchas y aseos necesarios y con servicio de lavandería.

Se quejan desde la dirección de que la casa es antigua y necesita muchas reparaciones pero aún así hacen frente como pueden cada vez que surge un imprevisto, todo por y para la gente más necesitada.

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